Vergonzosos sociales. Terminar con el miedo permanente a la exposición (Parte 2)
Un escenario personal para sentirse mejor
Las personas que sienten miedo de exponerse al público tienen, lógicamente, un temor persistente a la situación de escenario, que implica estar a la vista de los demás y sentirse observado: rendir un examen, hacer una presentación laboral, hablar en un brindis de cumpleaños o bailar en una fiesta dan la sensación de estar en un escenario personal, en el que hay que desarrollar una performance.
Resulta obvio que nadie puede evadir la situación de escenario, porque siempre estará, en algún momento, expuesto a la mirada ajena: por esa razón, usted no debe escaparse sino afrontar el problema y construir un escenario en el que se sienta cómodo para actuar.
Para lograr esto, le proponemos el siguiente ejercicio:
- Imagine cuál sería su escenario personal: dibújelo mentalmente como una superficie llana, donde pueda hacer pie con comodidad, y que esté soportado en cuatro patas o ejes fundamentales. Como sucede con todas las construcciones, cada uno de esos sostenes es imprescindible para que la estructura se mantenga firme y no se caiga.
- Ahora bien, cada uno de esos soportes es una nueva actitud que deberá desarrollar para superar su problema: se trata de medidas de superación, en las que podrá capitalizar sus talentos y afrontar sus dificultades para actuar y relacionarse.
Las cuatro patas de su escenario personal son:
- Autoestima: para trabajar esta dimensión fundamental dibuje, en un papel, un cuadro de dos columnas. De un lado coloque las situaciones, los rasgos y las inseguridades por las que habitualmente experimenta, o teme manifestar, vergüenza; del otro, escriba sus cualidades, sus defectos y sus logros realizados en el último tiempo. Verifique si alguno de sus miedos puede paliarse con alguna de sus cualidades y arme un “unir con puntos” para descubrir sus potencialidades.
- Relajación: ejercite su respiración (ver recuadro) y trate de practicar técnicas de bienestar —tai chi, yoga, estiramientos, etc.— para lograr un mayor control en las situaciones desestabilizadoras o que le provoquen inseguridad.
- Autoconfianza: renueve sus apuestas y su entusiasmo para superar sus errores y los sucesos imprevistos. Evite las comparaciones y canalice sus energías en sus metas, no en los contextos en los que esos planes se desenvuelven.
- Ensayos: busque metas pequeñas, cotidianas, que impliquen cierta presión sobre usted, para afrontar las circunstancias de exposición. Dar un examen oral, hablar en público, recitar un poema, salir a bailar o realizar actividades físicas o artísticas grupales.
Respiración para la tranquilidad
Antes de salir “a escena”, concéntrese en su respiración para hallar paz y sentirse mejor:
- Sentado en una silla cómoda o de pie, afloje su cuello, sus hombros y coloque sus brazos sobre el abdomen.
- Inspire lentamente, por la nariz (mantenga la boca cerrada), y trate de enviar el aire primero hacia el vientre y, después, a los pulmones: con sus manos, sienta cómo se “infla” y se llena de oxígeno. Esta inspiración debe durar 10 segundos aproximadamente.
- Cuando no pueda incorporar más aire, sosténgalo durante 5 segundos y vaya expulsándolo lentamente, durante 10 segundos aproximadamente, hasta que se sienta completamente “vacío”.
- Si puede, repita este ejercicio 2 veces más; luego, realice su desafío.
