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	<title>Revista Salud Alternativa &#187; Pareja</title>
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		<title>Anorexia entre las sabanas: Cómo recuperar el deseo en la intimidad</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 16:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>uriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones sexuales]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[En ocasiones, la baja de deseo sexual puede deberse a una falta de atención o satisfacción por parte de un miembro de la pareja. Sea cual sea la causa, es importante que los integrantes hablen, se escuchen y, de mútuo acuerdo, busquen la manera de alimentar la pasión.
En una relación sexual intervienen el sistema nervioso, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>En ocasiones, la baja de deseo sexual puede deberse a una falta de atención o satisfacción por parte de un miembro de la pareja. Sea cual sea la causa, es importante que los integrantes hablen, se escuchen y, de mútuo acuerdo, busquen la manera de alimentar la pasión.</h3>
<p>En una relación sexual intervienen el sistema nervioso, los músculos, el cerebro, las hormonas y el sistema circulatorio de ambas personas, además de los factores socio-cultural e interpersonal. Con tantos integrantes, es lógico que algo pueda salir mal, y cuando se detecta una falla es preciso identificar dónde se encuentra la misma.</p>
<p>Es común que se atribuya a un problema físico una disfunción que tiene su causa en el área psicológico o cultural de la persona. Un ejemplo claro son las falsas creencias acerca de la necesidad de poseer tal tamaño o forma para asegurar el éxito.</p>
<p>Por lo tanto, para experimentar una sexualidad completamente sana es preciso que nuestra salud física y emocional pueda actuar en forma coordinada. Un aspecto muy importante es la relación con nuestro cuerpo, esto puede desembocar, por ejemplo, en baja de deseo o apetito sexual.</p>
<h3>La relación con nuestro cuerpo: 2 preguntas para pensar…</h3>
<p><strong>¿Qué tan importante es el atractivo físico?</strong></p>
<p>√ No es tan esencial para la otra persona como lo es para nosotros mismos. Necesitamos sentirnos lindos, valiosos y deseados.</p>
<p><strong>¿Cómo nos sentimos respecto de nuestro cuerpo y de nuestro aspecto físico?</strong></p>
<p>√ Nuestra visión está relacionada con nuestra capacidad de intimar con alguien.</p>
<p>√ Cuando repudiamos algún aspecto de nuestro cuerpo ni siquiera se nos ocurre visitar a un médico en busca de ayuda, y si lo hacemos, no solemos quedar convencidos de que “es normal”.</p>
<p>√ Algo que puede contribuir a la solución de este problema, es la ayuda de un asesoramiento psicológico o buscando el apoyo correctivo, si es que realmente contamos con una dificultad física.</p>
<p>√ Tener una buena autoestima es vital para establecer relaciones íntimas con otros.</p>
<h3>NO auto-boicotearse</h3>
<p>- Es clave que conozcamos nuestro valor y que somos merecedores de relaciones amorosas.</p>
<p>- El autorechazo hace que los demas hagan lo mismo: nos rechacen. Y si no lo hacen, haremos todo lo posible por boicotearnos. Vale la pena todo esfuerzo que podamos poner para salir de este sentimiento.</p>
<p>- Busque la seguridad suficiente como para no arriesgarse a que su pareja descubra que no es perfecto.</p>
<h3>¿Por qué se pierde la pasión?</h3>
<p>* Los motivos más comunes relacionados con el escaso deseo sexual son la depresión, el estrés agudo, y los efectos secundarios de drogas como el alcohol o medicamentos.</p>
<p>* Cualquier perturbación a la actividad normal del cerebro o del sistema nervioso puede afectar los mecanismos físicos necesarios para experimentar el deseo. Si no se encuentra ninguna causa física entonces es recomendable consultar con un terapeuta o consejero sexual.</p>
<p>A) La depresión</p>
<p>Cuando una persona se encuentra deprimida, el sexo es lo último que se le viene a la mente. Incluso algunos pierden todo interés por la sexualidad y se hacen inaccesibles a la seducción y a la excitación erótica. No es que no tengan deseos sexuales, en realidad no tienen ganas de nada.</p>
<p>B) El estrés</p>
<p>Un cuadro de estrés y la fatiga intensos y crónicos como puede darse en medio de un proceso de divorcio, la pérdida del empleo, los enjuiciamientos criminales y legales, etcétera, son los clásicos motivos de la merma del apetito sexual.</p>
<p>Se dice que la persona que se encuentra atravesando una crisis, concentrará todas sus energías en tratar de resolverla y luego no le quedan fuerzas ni ánimo para otras actividades, entre las que se encuentra su vida sexual. Asimismo, los cuadros de estrés contribuyen a una pérdida de motivación sexual al afectar al sistema nervioso central. Algunos estudios indican que las personas que padecen estrés crónico, muestran una disminución significativa del nivel de testosterona en la sangre.</p>
<p>C) Las drogas</p>
<p>Pueden afectar distintos aspectos de la conducta sexual. Algunas, actuando primordialmente sobre el cerebro, mientras que otras afectando sólo la respuesta fisiológica de los órganos genitales: la erección, el orgasmo y la eyaculación. Desgraciadamente, la mayor parte de las sustancias que influyen en la sexualidad humana no incrementan, sino que terminan disminuyendo el placer erótico.</p>
<p>D) Los medicamentos</p>
<p>Sobre todo aquellos utilizados para la hipertensión arterial, las enfermedades renales y los cambios en los niveles hormonales –en especial de la testosterona-, suelen influir en la baja del deseo.</p>
<h3>La rutina y el paso de los años…</h3>
<p>No es raro que parejas que han estado juntas durante mucho tiempo pierdan los sentimientos de excitación y romance que antes tuvieron. Además, el estrés de la vida cotidiana puede fácilmente afectar el funcionamiento de la vida sexual.</p>
<p>Aquí es donde aparece el erotismo, aunque durante mucho tiempo fue confundido con la pornografía y la obscenidad, es la dimensión psíquica de lo sexual.</p>
<p>En nuestra sociedad, donde actualmente todo gira alrededor de la mujer, el amor y el sexo; el erotismo, según las circunstancias, puede tener efectos favorables o nefastos.</p>
<p>√ Favorables, en cuanto a que es capaz de sacar a una pareja de su monotonía y rutina. Más bien podríamos llamarlo “creatividad” para darle un sentido enteramente positivo.</p>
<p>√ Nefastos, cuando enerva la imaginación hasta el punto de que la pareja llega a preferir la excitación psíquica a la satisfacción física.</p>
<h3>Alimentando el deseo sexual</h3>
<p>Es preciso hablar sobre los sentimientos, preferencias y preocupaciones. Muchas parejas se quejan en cuanto a la intensidad del deseo sexual, o de sus diferencias en cuanto a la frecuencia, o momento del día para tener relaciones. Suele ocurrir que las mujeres prefieren más mimos y juegos previos que los hombres.</p>
<p>Para otras parejas, los desacuerdos suelen referirse a la satisfacción y no a la frecuencia.</p>
<p>Para algunas mujeres el deseo sexual fluctúa con el ciclo menstrual. Determinados estudios demostraron que es mayor en la mitad del ciclo; otros que aumenta justo después de la menstruación; y otros encontraron que está más relacionado con el día de la semana y eso no tiene nada que ver con los ciclos hormonales. El deseo de muchos hombres es mayor cuando se despiertan por la mañana.</p>
<p>Debemos buscar acuerdos en todos estos aspectos. Los dos deben estar de acuerdo y ningún miembro debería imponer totalmente su preferencia.</p>
<p><strong>ASESORAMIENTO<br />
</strong>BERNARDO STAMATEAS<br />
LICENCIADO EN PSICOLOGIAY TEOLOGIA.<br />
TERAPEUTA FAMILIAR Y SEXOLOGO CLINICO.</p>
<blockquote>
<h3>Correr el riesgo</h3>
<p>Cuando la pareja aprende a comunicar sus verdaderos sentimientos, cuando ambos se atreven a decir al otro qué es lo que se desea realmente, y qué es lo que se siente, se eliminan los obstáculos para el aprendizaje de una de las interacciones sexuales más efectivas.</p></blockquote>
<blockquote>
<h3>Lo esencial</h3>
<p>La nota en síntesis.</p>
<p>- Es común que se atribuya a un problema físico una disfunción que tiene su causa en el área psicológico o cultural de la persona.</p>
<p>- Los factores más comunes relacionados con el escaso deseo sexual son la depresión, el estrés agudo y los efectos secundarios de drogas como el alcohol o medicamentos.</p>
<p>- De mútuo acuerdo la pareja debe buscar soluciones: plantear las preocupaciones y necesidades de ambos.</p>
<h3>- Recuerde: para experimentar una sexualidad completamente sana es preciso que nuestra salud física y emocional pueda actuar en forma coordinada.</h3>
</blockquote>
<blockquote>
<h3>Mini-cuestionario<br />
<strong>9 preguntas claves para “medir” su pasión</strong></h3>
<p>Responda a los siguientes interrogantes y podrá autoevaluarse respecto del deseo sexual:</p>
<p>- ¿Ya no se siente atraído por su pareja?</p>
<p>- ¿Tiene orgasmos durante la relación sexual?</p>
<p>- ¿Ha dejado de tener relaciones sexuales?</p>
<p>- ¿Recibe afecto en otras formas diferentes de una relación sexual?</p>
<p>- ¿Siente algo negativo respecto del aspecto físico de su pareja?</p>
<p>- ¿Siente algo negativo respecto de las técnicas sexuales de su pareja?</p>
<p>- ¿Ha cambiado algo en su salud, o está tomando medicamentos?</p>
<p>- ¿Bebe alcohol con mucha frecuencia?</p>
<p>- ¿Se produjo su baja de deseo al mismo tiempo que un embarazo o nacimiento?</p></blockquote>
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		<title>Amores que cansan</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Feb 2010 16:00:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>uriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[amores]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>

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		<description><![CDATA[Hasta hace unos meses era “la persona especial”, aquel con quien compartiríamos la vida entera. Sin embargo, gradualmente, comenzamos a recibir más llamados de su parte, nuestras salidas con amigos se redujeron y cualquier llegada tarde era motivo de sospecha ¿Qué le ha sucedido a nuestra media naranja?
Existen personas que pretenden saber todo de sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Hasta hace unos meses era “la persona especial”, aquel con quien compartiríamos la vida entera. Sin embargo, gradualmente, comenzamos a recibir más llamados de su parte, nuestras salidas con amigos se redujeron y cualquier llegada tarde era motivo de sospecha ¿Qué le ha sucedido a nuestra media naranja?</h3>
<p>Existen personas que pretenden saber todo de sus parejas. Muchas veces inconscientemente dirigen todas las acciones del otro ya sea manipulando o tratando de imponer su voluntad. Lo peor sucede cuando el “manejado” acepta esta situación y se resigna bajo la creencia de “Es así. Yo no puedo cambiarlo”.</p>
<p>Esta aceptación puede disfrazar tintes sumisos de la víctima o, incluso en un tono menos patológico, puede revelar un deseo de ser controlado por el otro. Como afirma el Dr. Carlos Pachuk, especialista en psicoanálisis vincular, la víctima siente que tiene un lugar en el mundo porque despierta interés en alguien, porque “pertenece” a alguien. Entonces, antes que nada, es necesario asumir el rol de cada uno en la pareja. </p>
<h3>Desconfío, desconfío…</h3>
<p>En muchas ocasiones, se trata de personas que experimentan temor desmedido a estar solas. Y, cuando están acompañados, los abruma tanto la idea de que los abandonen que buscan a su pareja permanentemente. Son muy inseguros y esta falta de confianza es la culpable del nacimiento de los celos que los lleva a estar alerta ante cualquier suceso, real o imaginario. Por ello, acosan a sus parejas de forma permanente.</p>
<blockquote>
<h3>Detectar al controlador</h3>
<p>En muchos casos se puede ser consciente de que la pareja es controladora y se acepta la situación para evitar discusiones o porque resulta cómodo dejar que el otro tome las decisiones. Pero, en ciertas ocasiones, usted puede ser controlado sin darse cuenta y puede confundir esas actitudes con celos, amor o atenciones.</p>
<p>√ Un controlador o controladora lo llamará o enviará mensajes varias veces al día y se molesta cuando no le responda inmediatamente.</p>
<p>√ Esta persona intentará manejar su vida: a dónde y con quien va y qué hace. En principio, tratará de introducirlo en su círculo personal y lo hará sentir bien. Pero, con el tiempo, intentará alejarlo de las personas que lo rodean.</p>
<p>√ Pregunta repetidamente sobre el trabajo o los estudios, en especial en cuanto a la relación con las personas que comparten con usted estas actividades. Incluso, suele aparecer sorpresivamente en ese lugar sin previo aviso.</p>
<p>√ Tratará de tener todos los números telefónicos de la gente que usted conoce. Además, revisará su teléfono celular y querrá estar al tanto de con quien se comunica por Internet. En muchos casos le pedirá las claves del mail. Esto puede ser con la excusa de mostrar confianza pero, en realidad, busca controlar.</p>
<p>√ Tratará de impedir que esté a solas con sus amigos. Puede ofrecerse a acompañarlo o inventar excusas.</p>
<p>√ Impondrá sus gustos sobre la vestimenta. Si es hombre, dirá que no le gustan las mujeres que usan prendas provocativas, maquillaje y se mostrará malhumorado cuando no toma en cuenta sus “sugerencias”. Si es mujer, tratará de cambiar el look de su pareja con la excusa de que “algo diferente” le queda mejor.</p></blockquote>
<p><strong>Asesoramiento:</strong> Doctor Carlos Pachuk. Especialista en psicoanálisis  vincular: grupo- pareja- familia.</p>
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		<title>De eso no se habla: Cosas que no hablamos en la cama</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 21:05:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>uriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Existen algunos temas que por omisión o intencionalmente se callan. Otros se hablan, pero generan incomodidades o roces. Evitar conversar sobre ellos no es adecuado en todos los casos. En algunas situaciones, abrir la comunicación sobre estos aspectos puede ayudar a destrabar algunos de los conflictos.
“Siempre me gustaron las películas para adultos y el material [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Existen algunos temas que por omisión o intencionalmente se callan. Otros se hablan, pero generan incomodidades o roces. Evitar conversar sobre ellos no es adecuado en todos los casos. En algunas situaciones, abrir la comunicación sobre estos aspectos puede ayudar a destrabar algunos de los conflictos.</h3>
<p><em>“Siempre me gustaron las películas para adultos y el material de sexo explícito en Internet. Nunca se lo dije a mi esposa porque a ella no le gustan y creí que no lo entendería. Hace poco encontró las películas y a partir de ahí nos distanciamos; se puso mal porque se lo había ocultado. No entiendo, ¿tenemos que decir todo o callar ciertas cosas?”</em></p>
<p>Este caso es ilustrativo y demuestra alguno de los motivos por lo cuales preferimos callar. No obstante, varias razones nos llevan a no hablar de ciertos temas:</p>
<p>√ Evitar los conflictos inherentes a conversar temas delicados.</p>
<p>√ Ejercer el poder (o mejor dicho el control o la coacción) sobre la otra persona.</p>
<p>√ Querer mantener el control que, muchas veces, calma la ansiedad por no saber cómo encarar las situaciones (y el miedo a sentir que algo se nos va de las manos, el temor a la vulnerabilidad o alguna sensación similar de peligro emocional).</p>
<p>√ Por otro lado, hay ciertos temas personales que no aportarían nada a la relación.</p>
<h3>Los temas relegados en la sexualidad</h3>
<p>Hay algunas cuestiones relacionadas con la sexualidad de las cuales en las parejas frecuentemente se evita hablar, a veces porque son fuentes de conflicto, otras por vergüenza o por tabú. Sin embargo, dejar de conversar ciertas cosas puede llegar a producir, a la larga, problemas más graves o difíciles de resolver. Entre ellas, podemos nombrar:</p>
<ul>
<li>Fantasías, deseos y expectativas sobre la relación.</li>
<li>Necesidades emocionales profundas.</li>
<li>Conductas sexuales presentes o ausentes (cosas que el otro hace o deja de hacer o formas de hacer, que producen frustraciones).</li>
<li>Salud genital (infecciones, enfermedades o situaciones que produzcan sensaciones desagradables).</li>
<li>Pasado sexual.</li>
<li>Tiempos para la excitación y el orgasmo.</li>
<li>Miedos sobre el rendimiento sexual.</li>
<li>Anatomía sexual (formas y tamaños del cuerpo).</li>
<li>Necesidades de frecuencia sexual.</li>
<li>Momentos y lugares de los encuentros.</li>
</ul>
<h3>¿Qué hacer si un tema es generador de conflictos?</h3>
<p>Una de las primeras consideraciones es la importancia de este tema para la armonía en la relación. Si el problema es menor porque no toca necesidades o emociones profundas es posible soslayarlo, previendo las posibles consecuencias del silencio. Puede llegar a producirse resentimiento por la represión de una necesidad o problemas cuando la otra persona se entera de lo que había sido callado. Si, en cambio, aquello no dicho deja un vacío que puede convertirse en una brecha importante en la pareja, es importante encontrar la forma, el momento y el lugar adecuados para tocar el tema.</p>
<h3>La comunicación: un instrumento de poder</h3>
<p>Uno de los aspectos que entra en juego en toda relación es el poder. NO obstante, a veces se usa lo que se dice y lo que se calla como forma de ejercer el control <em>sobre</em> la pareja.</p>
<p>Existe una diferencia entre estos conceptos. El poder es la capacidad de tener decisión sobre la propia vida, de tomar las riendas de nuestra experiencia. El control, por su parte, es el intento de manipular una situación para adaptarla a los propios deseos o necesidades, sin tener en cuenta a la contraparte, utilizando, quizás, recursos que conducirán al malestar y no a la armonía.</p>
<p><em>¿Cómo puede una persona ser poderosa y no controladora?</em> Una persona poderosa es responsable de sí misma y de sus acciones, actitudes y palabras. Una persona controladora, por el contrario, quiere que la vida y los demás sean como ella quiere, sin tomar en cuenta lo que en realidad sucede y lo que al otro le pasa.</p>
<h3>El silencio en la pareja</h3>
<p>Tanto lo que se dice como lo que no forma parte de la comunicación, uno de los pilares fundamentales de cualquier vínculo amoroso y de confianza.</p>
<p>Todos tenemos un espacio propio, una intimidad muy personal que, a veces, es bueno resguardar. Pero la decisión de decir o callar tiene que ver con la intención, el <em>para qué</em> del mensaje.</p>
<p>El silencio es tan importante como las palabras, aunque su peso reside (también) en la intención. Si la intención es compartir un espacio amoroso y en paz, bienvenido, pero si el propósito es evitar un tema escabroso que tarde o temprano corre el riesgo de explotar, conviene encontrar la conexión que facilite el contacto.</p>
<h4>Cuando en la pareja hay suficiente confianza, es posible aprender a reírse de lo que produce dolor, lo que ayuda a aliviarlo. El humor proviene de lo que duele, pero cuando podemos cambiarle la polaridad, se modifica la perspectiva de las cosas. Y todo comienza a ser más liviano.</h4>
<h4>Es recomendable proponer espacios para conversar abiertamente sobre sexo, porque es uno de los ámbitos de la pareja donde se ponen de manifiesto las características profundas de la relación y se juegan situaciones de control y de poder. </h4>
<blockquote><p>Para auto-evaluarse<br />
<strong>¿Cuál es el límite para decir o callar?</strong></p>
<p>Si bien la comunicación fluida y abierta es uno de los pilares de la relación de pareja, es interesante preguntarse: ¿tenemos que decir <em>todo</em>? No, hay espacios propios, de la intimidad personal que pueden ser preservados.</p>
<p>Es importante analizar las consecuencias de ese posible diálogo. El límite está en <em>decir para qué.</em></p>
<ul>
<li>Esto que voy a decir, ¿qué le va a aportar a la relación? ¿La relación crecerá, evolucionará o será destructivo?</li>
<li>¿Nos va a hacer sentir mejor a los dos o va a ser una fuente de conflicto y/ o malestar?</li>
<li>¿Qué quiero lograr con lo que diré?</li>
<li>Si callo esto, ¿seguiré estando en paz?</li>
</ul>
</blockquote>
<blockquote><p><strong>Consejos del especialista: recursos para mejorar la comunicación</strong></p>
<ul>
<li>Identificar y expresar sentimientos, asumiendo la responsabilidad por ellos.</li>
<li>Detectar y expresar las necesidades detrás de esos sentimientos.</li>
<li>Practicar la empatía (comprender sentimientos y necesidades de la otra persona).</li>
<li>Saber pedir (y no exigir).</li>
<li>Expresar correctamente la ira.</li>
<li>Ofrecer reconocimiento.</li>
<li>Hacer acuerdos efectivos (previendo las consecuencias posibles del no cumplimiento).</li>
<li>Usar el sentido del humor.</li>
</ul>
</blockquote>
<p>Es importante tener cuidado porque “lo que no se dice derecho, se dice torcido”. Esto se relaciona con la expresión de necesidades legítimas y los pedidos para satisfacerlas. Se trata de asumir conscientemente las consecuencias tanto de decir como de no decir. Y como siempre, una de las claves está en conocerse cada vez mejor a sí mismo.</p>
<p>Asesoramiento:<br />
Lic. Verónica Kenigstein<br />
Facilitadora tántrica, terapeuta de parejas, sexóloga.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Fantasías sexuales de la pareja: sin miedo a nada</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 02:10:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>uriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Fantasías]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>

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		<description><![CDATA[“Estoy en pareja hace seis años y hay algunas cosas sexuales que me gustaría probar con mi mujer, como que me haga sexo oral, o practicar el sexo anal, por ejemplo; pero ella no quiere saber nada. Ya no sé cómo puedo convencerla…” En esta nota, nuestra sexóloga nos dá las pautas para empezar a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>“Estoy en pareja hace seis años y hay algunas cosas sexuales que me gustaría probar con mi mujer, como que me haga sexo oral, o practicar el sexo anal, por ejemplo; pero ella no quiere saber nada. Ya no sé cómo puedo convencerla…” En esta nota, nuestra sexóloga nos dá las pautas para empezar a abrir nuestras mentes, dejándonos llevar por nuestros deseos y fantasías más íntimas a fin de encontrar un espacio de satisfacción mutua, siempre en el marco de la confianza y la comunicación abierta y honesta, que puede ayudar a descubrirnos y a enriquecer el encuentro.</h3>
<p>Las consultas relacionadas con deseos sexuales son muy habituales. Uno pide algo que el otro no está dispuesto a explorar porque no le resulta interesante, le da miedo o no desea llevar a cabo: una conducta, juego, o fantasía. Esto puede ser motivo de conflictos.</p>
<p>No se debe hacer nada que uno no esté seguro/a de querer hacer. Aunque quizás nos estemos cerrando a nuevas experiencias y placeres por miedo. Es interesante probar cosas nuevas con la pareja, siempre y cuando, esas novedades se produzcan en un marco de contención y cuidado, evitando la brusquedad o la fuerza, para prevenir daños o dolor, físico o emocional. </p>
<p>Éste es un tema de comunicación en la pareja: ponerse de acuerdo en aquellas cosas que ambos estén dispuestos a probar y pedir al otro lo que uno necesita para sentirse seguro y satisfecho. Cualquier cosa que se haga debe ser de mutuo consentimiento. </p>
<h3>Las propias necesidades</h3>
<p>Nuestras necesidades se originan en aprendizajes que hicimos en diferentes momentos de la vida, y cada integrante de la pareja trae consigo una historia, experiencias que hacen que sea quien es hoy.</p>
<p>La sexualidad es el espacio en el cual se manifiesta, con más crudeza y verdad, quiénes somos. En la cama, actuamos como lo hacemos en la vida cotidiana. Pero se nota más. Podemos coincidir con quien nos resulte compatible o, por el contrario, encontrarnos con alguien con necesidades y deseos muy distintos a los propios.</p>
<h3>Uno + uno</h3>
<p>Ambos miembros de la pareja deben querer algo en común para que ésta funcione. Una relación estimulada y arrastrada sólo por uno de los dos está prácticamente destinada al fracaso o, al menos, a una gran frustración.</p>
<p>A menos que la otra persona quiera algo en una relación, es muy poco probable que se pueda hacer algo para cambiar esto. Pero es posible comunicarse para comprender qué hay debajo de los sentimientos de ambos. Sólo con las propias ganas (sin las del otro), es difícil un vínculo satisfactorio para ambos.</p>
<h3>Diferencia entre lo que es y lo que me gustaría que fuera</h3>
<p>El sufrimiento se produce por la diferencia entre lo que esperamos y lo que ocurre en la realidad. El amor, entre otras cosas, se trata de aceptar sin forzar. De expresar necesidades (desde la verdad más profunda) y escuchar con atención, sin juicios ni prejuicios, lo que el otro trae. La intimidad puede realmente producirse cuando ambas personas pueden expresarse con confianza y libertad, sabiendo que el otro no hará nada dañino con esa información.</p>
<p>En las relaciones de pareja muchas veces estamos enamorados o amamos –o creemos amar– no a la persona con quien estamos, sino la imagen de quien creemos que tenemos enfrente. Que no es la imagen perfecta del amante que <em>yo quiero</em>.</p>
<h3>El sexo que nos contaron</h3>
<p>Traemos, de experiencias y aprendizajes que tuvimos, creencias, condicionamientos, fantasías, deseos, miedos que nos impulsan a, o nos impiden, actuar de una determinada manera. ¿De qué manera estas actitudes enriquecen o empobrecen la relación?  Hoy somos, como seres sexuales, según los mensajes que recibimos de nuestros padres, de los medios de comunicación, de nuestros maestros; pero si reflexionamos profundamente nos daremos cuenta de que no son nuestra plena esencia.</p>
<h3>Creamos lo que creemos</h3>
<p>Si tenemos una creencia determinada, por ejemplo, que “las mujeres que disfrutan del sexo son poco respetables”, muy probablemente nuestra conducta responda a ella y actuaremos para generar eso que creemos, y que la realidad se ajuste a lo que pensamos que es.</p>
<p>Como especialista, he escuchado el comentario de hombres que no llevan a cabo determinados comportamientos sexuales con sus parejas “por respeto”. Esto parte de una creencia doble: por un lado, que el respeto impide el disfrute y la libertad sexual con alguien a quien amamos y, por otro lado, que hay ciertas conductas sexuales que son inaceptables <em>per se</em>.</p>
<h3><span style="text-decoration: underline;">Rompiendo viejas creencias</span></h3>
<p><strong>El desafío es: ¿cómo escuchar las necesidades y la realidad de ambos miembros de la pareja y encontrar un espacio de satisfacción mutua?</strong> Es posible que estemos dejando de escuchar nuestros miedos. Al darles voz, podremos descubrir qué está impidiendo una parte de la satisfacción y quizás, al poder atravesarlos, descubramos algo que no sabíamos que estaba en el otro, en mí, en la relación. Y se pueda enriquecer el encuentro: la comunicación abierta y honesta puede ayudar a descubrirnos.</p>
<h3>Un juego de comunicación sexual: &#8220;Si me amas&#8221;</h3>
<p>Por turnos, sin interrumpir, cada uno le cuenta a su pareja qué le gustaría que hiciera sexualmente como muestra de su amor. La otra persona escucha atentamente, sin juzgar ni responder y cuando el primero termina, dice lo suyo. Luego, cada uno cuenta sus miedos o creencias respecto al pedido que recibió y buscan una solución en la cual ambos satisfagan sus necesidades y deseos.</p>
<blockquote>
<h3>¿Qué tipo de situaciones genera discordancias?</h3>
<p>√ Aquellas que involucran áreas del cuerpo poco exploradas (sexo oral, sexo anal, usar los dedos o la lengua).</p>
<p>√ Las que incluyen a otras personas (tríos, intercambio de parejas, personas del mismo sexo).</p>
<p>√ Juegos o conductas consideradas “extrañas” por uno de los dos (juguetes sexuales, fantasías de rol, masturbación, juegos de dominación).</p>
<p>√ Situaciones distintas a los habituales (en lugares públicos, con la luz encendida, frente a otras personas, hablar explícitamente de sexo).</p>
<p>√ Parafilias o conductas sexuales que requieren situaciones específicas para la excitación sexual (ropa determinada, que uno de los dos esté haciendo algo en particular, ver una parte determinada del cuerpo del otro).</p></blockquote>
<blockquote>
<h3>Mini-Cuestionario: Entre vos y yo<br />
Preguntas para hacerse y compartir con la pareja</h3>
<p>1- ¿Qué necesito realmente cuando pido lo que pido?</p>
<p>2- ¿Qué pasaría si no lo encontrara?</p>
<p>3- ¿Qué pierdo si lo hago? ¿Qué gano si lo hago?</p>
<p>4- ¿Con quién estoy? ¿Quién fue y quién es hoy como ser sexual?</p>
<p>5- ¿A qué tengo miedo? ¿Cuáles son sus temores?</p>
<p>6- ¿Cuáles son mis creencias en cuanto al sexo? (se puede, como inspiración, usar la lista de situaciones mencionadas).</p></blockquote>
<blockquote><p><strong>Cama sin tabúes</strong></p>
<p>“Darle voz a los miedos nos permite descubrir qué está impidiendo una parte de la satisfacción y, quizás, al poder atravesarlos, descubramos algo que no sabíamos que estaba en el otro, en mí, en la relación. Y podamos enriquecer el encuentro”.</p></blockquote>
<p>Asesoramiento:</p>
<p>Lic. Verónica Kenigstein<br />
Facilitadora tántrica, terapeuta de parejas, sexóloga. Creadora de la escuela vincular Campo de conciencia.</p>
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