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	<title>Revista Salud Alternativa &#187; Imagen</title>
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		<title>Adictos al bisturí: Terminar con la búsqueda de la imagen perfecta</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Aug 2009 23:43:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>uriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Cirugía estética]]></category>
		<category><![CDATA[Imagen]]></category>
		<category><![CDATA[Operaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[La adicción a las intervenciones es un problema en ascenso denominado Trastorno Dismórfico Corporal. Cada vez son más mujeres y hombres los que se exponen a una operación con tal de verse “más lindos”. ¿Pero a qué precio? Aprender a valorarse y a aceptarse tal cual se es, puede ayudar a acabar con cirugías innecesarias que ponen en riesgo la vida.
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			<content:encoded><![CDATA[<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;">La adicción a las intervenciones es un problema en  ascenso denominado Trastorno Dismórfico Corporal. Cada vez son más mujeres y  hombres los que se exponen a una operación con tal de verse “más lindos”. ¿Pero  a qué precio? Aprender a valorarse y a aceptarse tal cual se es, puede ayudar a  acabar con cirugías innecesarias que ponen en riesgo la vida. </span></h3>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">La creencia más común es que se operan las personas  que tienen algún complejo con la edad. Si bien es cierto que envejecer tiene  “mala prensa”, las estadísticas dicen que sólo el 32 por ciento de las  intervenciones se realiza en personas de alrededor de 50 años o más. El 64 por  ciento de las cirugías estéticas se dan en individuos de entre 21 y 50 años,  siendo muy baja la incidencia en menores de 21. Dentro de estos valores, el 20  por ciento son varones. Por lo tanto, estas cifras ponen de manifiesto el  notorio aumento en la cantidad de cirugías estéticas. </span></p>
<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;">¿Cirugías por “gusto” o necesidad?</span></h3>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- Nada tiene de malo buscar operarse para corregir un  defecto muy evidente, que tal vez viene angustiando a la persona desde hace  tiempo, socavando la confianza en si misma. Este tipo de cirugías alivian al  sujeto y le permiten una mejor calidad de vida. </span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- Pero también hay personas que buscan en la cirugía  la solución a todos sus “dramas”, en distintas áreas de su vida, que sería el  equivalente a buscar extirparse un problema en el cuerpo que en realidad se  encuentra en la mente. </span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- La obsesión por la estética en busca de una cara o  un cuerpo perfecto amerita recurrir a un psicólogo en vez de ir a un cirujano  plástico. Por ejemplo: una persona pudo haber tenido una intervención en la que  quedo estéticamente muy conforme, y sin embargo, buscar una nueva operación en  otra parte de su cuerpo debido a los buenos resultados obtenidos anteriormente.  Ésta no tiene por qué ser adicta al bisturí. Hace falta algo más…</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- Pero en algunos casos, lo que puede ocurrir es que  se desarrolle una compulsión. De ser así, llega un momento en que la persona  quiere operarse mas allá de lo que le resulte beneficioso.</span></p>
<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;">El precio de verse “más lindo”</span></h3>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- Hay personas cuyas pretensiones son de un nivel de  idealización imposible de concretarse en la realidad. Muchas veces buscan  modificar un defecto y luego van obsesionándose con otras fallas mínimas,  sutiles e innecesarias de modificar. A estos individuos se los suele denominar  “adictos al bisturí”.</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- Estas personas entran repetitivamente al quirófano  para que el cirujano plástico les haga un retoque aquí  y otro allí, quedando  siempre con la sensación de que algo más tienen que corregir. Es importante  evaluar este tipo de personalidades a fin de ver si padecen de un Trastorno  Dismórfico Corporal o Dismorfofobia. El término proviene del griego y significa  “fealdad”, y forma parte del grupo de los trastornos obsesivo-compulsivos,  siendo en cierto modo, un trastorno de la percepción. </span></p>
<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;">Dismorfofobia</span></h3>
<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;">¿Qué es… y en quiénes aparece? </span></h3>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">En la dismorfofobia hay una distorsión de la imagen,  la persona suele tener una preocupación exagerada por algún defecto mínimo.  Estas mujeres, porque suelen ser la mayoría, sufren por sentirse feas e incluso  deformes por imperfecciones a las que dan una importancia desmesurada. </span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">Puede darse en personas atractivas como en las que no  lo son. Lo que sucede a veces, es que logran ser operadas en reiteradas  ocasiones y van quedando realmente grotescas, con lo cual el cuadro, si no es  tratado psicológicamente, va retroalimentándose y repitiéndose.</span></p>
<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;">¿Es obsesivo de un cuerpo perfecto?</span></h3>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">La escala de Yale Brown Obsessive Compulsive Scale  Modified for Body Dysmorphic Disorder plantea algunas preguntas claves para  saber si se padece de dismorfofobia:</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">1- ¿Le inquieta bastante su imagen  corporal?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">2- ¿Cómo es su preocupación?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">3- ¿Qué opinión le merecen su cara, sus caderas, sus  pechos u otras partes de su cuerpo?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">4- ¿Quisiera preocuparte menos?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">5- ¿Esa preocupación interfiere con su vida social o  con su trabajo o con sus estudios?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">6- ¿Evita salir socialmente?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">7- ¿Se mira mucho en el espejo o por el contrario lo  evita?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">8- ¿Los “defectos” que encuentra le causan  estrés?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">9- ¿Piensa mucho, casi todo el tiempo en el defecto  que le molesta?</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">10- ¿Le teme a una extrema delgadez o a una extremada  gordura?</span></p>
<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;"><strong>Estrategias para empezar a “amar su  imagen”</strong></span></h3>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- Reafirme su belleza interior</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">La autoestima no es lo que somos, sino el valor que  damos a lo que somos. Por lo tanto, haga ejercicios de autoafirmación, todas las  mañanas, diciéndose que la belleza interior es la que se refleja en el exterior;  y en ese caso, no hay cirugías que puedan modificar esa situación, si no es uno  mismo el que trabaje sobre ese tema.</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- Aléjese de lo negativo</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">El exceso de crítica suele minar la confianza en uno  mismo, y la autocrítica es mucho peor aún. Ponga énfasis en las cosas positivas  que posee y disfrútelas.</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">- Deje de mirar hacia “afuera”</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">Hay imágenes que están en su interior, en su  sensibilidad. Déjelas salir, exprese sus sueños y sus necesidades. Eso le  ayudará a descentrar su atención de lo externo y superficial.</span></p>
<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;">Momento de consultar al médico</span></h3>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">En casos leves el apoyo y reaseguro del entorno puede  ser suficiente para volver a tener confianza en si mismo. En casos más severos  sería necesaria la intervención de un profesional del ámbito de la Psicología y  de la Psiquiatría.</span></p>
<blockquote>
<h3><span style="font-family: Times; font-size: small;">Insatisfechos ciento por ciento</span></h3>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">Estos individuos suelen mostrar una preocupación  excesiva, convencidos de que tienen defectos graves, aunque en realidad sean  mínimos, obsesionándose a tal punto que consultan permanentemente al cirujano  plástico. </span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">En estos casos, es el cirujano el que debería negarse  y derivar al paciente a un psicólogo o psiquiatra para su tratamiento. Pero, en  lugar de ello, observamos muchas veces mujeres que parecen clonadas unas con  otras, operándose con la misma tranquilidad con la que van a la  peluquería.</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">Por lo tanto, detrás de la obsesión por mejorar el  aspecto físico suelen ocultarse insatisfacciones de otro tipo, desequilibrios  emocionales, la fantasía de infelicidad o la falta de éxito por culpa de algún  rasgo físico disarmónico.</span></p>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;"><em>Características de personas que padecen de esta  enfermedad:</em> suelen ser tímidas, ansiosas, influenciables a nivel social,  sensibles al rechazo y muy vulnerables. Son proclives a la depresión y padecen  de angustia y sentimiento de inferioridad, teniendo una distorsión de su propia  imagen corporal. </span></p></blockquote>
<p><span style="font-family: Times; font-size: small;">Asesoramiento<br />
</span><span style="font-family: Times; font-size: small;">Claudia Stern<br />
Licenciada en Psicología y Especialista en Terapia  Floral</span></p>
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