Secretos orientales para gozar en la intimidad (Parte I)

Las prácticas sexuales occidentales buscan alcanzar el placer momentáneo y de forma individual y egoísta. Por el contrario, la sabiduría oriental, basada en principios que tienen miles de años, propone “guardar” energía para poder hacer el amor por más tiempo y aumentar así la vitalidad, enseñando a disfrutar del momento sexual mediante un acto de comunión que comienza por un beso o una caricia.

Hu Szu- Hui, un reconocido médico taoísta, sostenía que, en la antigüedad, los hombres conocían el Tao y conformaban su vida en la armonía del Yin y Yang, viviendo en completo acuerdo con los ritmos de la naturaleza. Aunque podrían resultar “moderados” en comparación con nuestros hábitos (alimenticios o sexuales, por ejemplo) vivían en la satisfacción plena.

Respecto a la sexualidad, los taoístas buscaban, al igual que nosotros, alcanzar el placer verdadero, la diferencia radica en que, para ellos, este se basaba en el intercambio corporal, energético y espiritual.

Los principios del Tao

Según la tradición taoista, la sexualidad se basa en tres principios que fueron estudiados y enunciados por el especialista en medicina china y acupuntura el Dr. Maurice Mussat. Cada uno de ellos se enfoca en distintos aspectos de la pareja y del ser humano. Tenerlos en cuenta, abre el camino al goce pleno de la sexualidad.

√ Armonía en la pareja

Para los taoístas, la armonía en el mundo se consigue gracias al complemento de las fuerzas del Yin/ Yang que manifiestan todo el universo como polaridad.

En consecuencia, cada cosa está animada por dos fuerzas: el Yin representa la cara femenina, intuitiva y pasiva de la totalidad; el Yang simboliza el costado masculino, intelectual y activo. Según esta filosofía, no hay jerarquía de valor entre ellas.

Beneficio: en el acoplamiento sexual se produce la unión de los dos principios, una apertura espiritual que tiene lugar cuando existe un verdadero entendimiento entre los dos amantes y que permite que estos reestablezcan el equilibrio que muchas veces se pierde por las condiciones deficientes en las que vivimos.

√ Multiplicación de la energía

En Occidente, la culminación del acto sexual deja satisfechos, agotados y con una sensación de “vacío” a los amantes.

Gracias a la filosofía Taoísta, en Oriente, sucede lo contrario. La actividad sexual hace circular el Chi (energía vital) al cerebro, regenerando el organismo.

(destacar) Beneficio: hacer el amor proporciona un impulso de energía y hace que ésta se apodere y circule no solo por los órganos sexuales sino por todo el cuerpo.

√ Un estilo de vida sano

Los taoístas se interesaban por el bienestar holístico del cuerpo y, por lo tanto, consideraban que una vida sexual activa era componente esencial de buena salud.

De este modo, esta práctica se inscribe en un concepto de la vida más global que incluye una alimentación sana y la práctica de gimnasia como el Tai Chi o el Gi Kong.

Beneficio: las ventajas se experimentan a nivel corporal. Una vida equilibrada refuerza el sistema inmunológico y mejora la circulación al tiempo que evita el estrés promoviendo la longevidad.

Una noche oriental

Lu Jing Yuen, un famoso maestro taoísta sostenía que debíamos tomarnos el tiempo que necesitáramos para efectuar cada acción. Este principio se aplica también al acto sexual en el cual se debe dedicar unos instantes especiales para la relajación y la experimentación de sensaciones.

√ La previa

Los preliminares son esenciales. Por ello, es necesario reunir las condiciones favorables para deleitar los sentidos. Un ambiente agradable y un aumento del deseo basado en el conocimiento de las zonas erógenas de la pareja, la estimulación paciente, tierna y mutua son esenciales para los momentos anteriores a la penetración.

Mantak Chia, autor de numerosos libros sobre el Tao sexual, propone algunas técnicas: por ejemplo, el arte de besar consiste en un masaje entre las lenguas de los amantes que hará sentir la energía entre ambos.

√ El encuentro

El Taoísmo (y también el Tantrismo, filosofía de la India) van más allá de la unión de los seres y buscan, en el acto sexual, la disolución de los egos y la trascendencia física. Con lo cual el fluir energético debe beneficiar a los integrantes de la pareja.

El acto en sí mismo utiliza distintas técnicas de estimulación. Por un lado, la mujer controla su vagina, sus caderas, sus piernas y su respiración para regular los orgasmos. Por otro, su compañero debe practicar una penetración irregular, por momentos superficial y por otros, profunda, para estimular en forma variada a su compañera y prolongar el encuentro.

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