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Sanación integral: Cómo sintonizar el cuerpo con la mente y las emociones

febrero 8, 2010

Entrevista con el Dr. Eugenio Zampini, médico acupuntor

Es importante aprender a reconocer que cuando aparece un síntoma ya hubieron modificaciones en otros sectores de nuestro ser, otros “llamados” a los que no hicimos caso. El ser golpea el cuerpo para avisar que estamos funcionando mal. En esta entrevista, el doctor Eugenio Zampini, médico acupuntor especialista en terapias cuerpo-mente, nos brinda pautas importantes para reconocer cuándo estamos “desconectados” con nosotros mismos y de qué manera propiciar una saludable reconciliación personal.

En tiempos de estrés, preocupaciones y tensiones cotidianas pareciera que el cuerpo, las emociones y la razón van a destiempo y por carriles distintos. Perder la noción de unidad y aislarse de las sensaciones del cuerpo tiene un precio que nunca es económico: puede ser el síntoma o el malestar, pero también la enfermedad. En tal caso, siempre hay “llamados de atención” que anteceden al síntoma en sí: puede ser un simple dolor de cabeza, insomnio, un golpe o un traumatismo, así como cualquier situación de ansiedad o angustia; todos son avisos que nos están queriendo dar un mensaje. Y de eso se trata: aprender el mensaje de la enfermedad para evolucionar en la vida.

El doctor Eugenio Zampini da mucha importancia a la relación entre cuerpo, mente y emociones: por eso, si queremos curar el cuerpo físico, primero tenemos que sanar el alma.

Dr. Zampini, ¿cuál sería el concepto de enfermedad para usted?

La enfermedad es un desequilibrio energético. Yo trabajo mediante los principios de la Medicina China, por eso hablo de desarmonización, porque abarca más allá del cuerpo físico. Se extiende hacia lo mental, lo espiritual y lo emocional, interactuando entre los cuatro niveles.

En este sentido, usted se inscribiría tanto en la Medicina China como en aquellas líneas de explicación psicosomática de las enfermedades…

Exacto. El ser humano es un todo, no podemos separarlo. Aquella persona que enferma su cuerpo físico, seguro que tiene otro desequilibrio desde lo mental, lo espiritual o lo emocional.

¿Entonces todas las enfermedades serían una sola: el desequilibrio?

No es que sea una sola, sino que el ser humano tiene puntos débiles. Nosotros utilizamos, desde la Medicina China, los cinco elementos de la Naturaleza: madera, fuego, metal, tierra y agua. Todos tenemos una biotipología, es decir, tenemos una semejanza con alguno de los elementos de la Naturaleza. Por ejemplo, si soy elemento madera, tengo posibilidades de enfermarme el hígado o la vesícula; si soy fuego, puedo enfermarme del corazón o del intestino delgado; si soy elemento tierra, del estómago o del vasopáncreas; si soy del elemento metal, puedo tener enfermedades del aparato respiratorio o del intestino grueso; por último, si soy agua, voy a enfermar el riñón o la vejiga. Esto es el concepto de desequilibrio energético, por el contrario, cuando los cinco elementos interactúan entre ellos, la persona está en armonía consigo misma; no se enferma.

Entonces, la enfermedad hablaría de la propensión de cada individuo a un elemento.

Empezaría a dar sus primeros mensajes. Primero, la enfermedad te llama despacito. Después, un poco más fuerte y finalmente, te grita. Desde la Medicina China, cuando hay obstrucción energética hay enfermedad.

Desde esta perspectiva, ¿qué ocurre con la salud y con la conexión integral en contextos agresivos (laborales, familiares, etcétera)?

La idea es que las personas comprendan cómo las emociones enferman al cuerpo físico. Hace 5 mil años, los chinos ya decían que a la persona “madera” la enferman el cólera, los enojos, la ira; a quien es “agua”, el miedo; al “metal”, lo desequilibra la tristeza… Los chinos le dan mucha importancia a las emociones como factor interno de desequilibrio.

¿Cómo se puede realizar un aprendizaje para que esas emociones no muten en desequilibrios?

En principio, deberíamos aprender a expresar esas emociones. Hay poca gente que sabe expresar sanamente su ira o su enojo, y mucha gente no acepta la tristeza como emoción vivida. Es muy importante la actitud y la postura que uno adopte en la vida. Si uno reprime las emociones, en algún momento, éstas pasan factura en el cuerpo. Nosotros observamos cómo pacientes que reprimen sus emociones enferman su cuerpo físico. Por eso, nuestra intención es difundir que es posible, desde esta medicina, hacer prevención: no hay que esperar a la enfermedad para  transitar el camino inverso. Porque todo lo que nos pasa o no en la vida es responsabilidad nuestra.

¿Sólo nuestra? Pareciera que esta perspectiva olvida las influencias que el entorno ejerce en nosotros, ¿hasta qué punto no hay factores externos que intervienen?

Todos los factores externos son predisponentes, pero el que tiene el componente para generar la enfermedad es uno. La herencia es importante pero no determinante, así como las creencias. Cuando decimos “la persona tiene que recuperar su salud”, hay diferentes factores a tener en cuenta: su manera de pensar, de sentir, qué hace con las emociones y cuál es su sistema de creencias. El entorno también forma parte de nuestras creencias y de nuestros mandatos. Nosotros tenemos posibilidad de modificarlos. Hay personas que pueden creer, por la formación que recibieron, que la vida es una lucha, un sacrificio…

Que hay que aguantársela…

Que hay que aguantar todo… Yo no estoy de acuerdo en absoluto con estas creencias. En todo caso, si recibe estas creencias y se da cuenta de que está actuando en función de ellas, puede cambiarlas y adoptar una nueva postura en relación con lo que cree y lo que siente.

También muchas de esas creencias perjudican la expresión de las emociones: “No te enojes porque es peor”, “no llores que no es de hombres”, etcétera.

Claro, por supuesto. ¿Cuántas personas tienen un mal tránsito en su sexualidad porque de chico le dijeron que era algo sucio, algo prohibido? La persona vive su sexualidad desde esta creencia. Tomar conciencia de que actúo de acuerdo a lo que me contaron me permite modificar mis creencias y llevar una vida distinta. Hay personas que viven desde lo negativo y esto lo reiteran en sus pensamientos. Tomar conciencia de eso es el primer paso para cambiar las creencias. Todas las enfermedades mencionadas son pasibles de tratamiento desde la Acupuntura y la Medicina China, pero esto no alcanza si no trabajamos el componente energético: nuestra manera de pensar, de sentir, nuestras emociones y nuestras creencias. Ahí todo cierra, porque entendí el mensaje de la enfermedad.

A pesar de que eso forma parte de un tratamiento específico, ¿qué actividades podrían ayudar a mejorar la conexión y trastocar las creencias que hacen mal?

El primer paso para el cambio es la observación, pero todo esto se hace con ayuda del médico que hace medicina cuerpo-mente o con un terapeuta.

También se puede trabajar en equipo.

Sí, yo lo hago. Trabajo con una colega que comparte mi enfoque de la medicina. Como recién dije, el primer paso es la observación y la toma de conciencia sobre cómo estoy parado frente a la vida. Si el paciente toma el rol de víctima, porque tiene beneficios, hay que ver, por un lado, qué ventajas logró desde este papel y, por otro, la enfermedad. Yo llevo al paciente a ver que puede lograr lo mismo y más si toma las riendas de su vida. Es mucho más placentero ver lo que uno puede lograr si se lo propone.

¿No poder decir “no” también enferma?

Claro, como también decir a todo que sí. Hay personas que relegan sus necesidades para complacer a la pareja, al padre, a la madre por miedo a perder su cariño.

A ver si dejamos de ser chicos buenos…

Claro. Anteponen las necesidades de los demás a las de ellos. Muchas veces el ser humano se falta el respecto, y lo hace cuando se enferma, se salió del proyecto de vida personal. Así como hay gente que entiende que la vida es lucha y sacrificio, para mí es una fiesta. Cada día hay que vivirla así.

¿Cómo no entender eso como una obligación? A veces tenemos derecho a sentirnos mal…

Seguro, pero esto pasa por hacer lo que a mí me gusta en la vida. Si yo trabajo en lo que me gusta, es probable que me canse. Yo trabajo desde las 8 de la mañana, me tomo un ratito para el almuerzo y para relajarme, con técnicas específicas de relajación y respiración, y retomo mi día hasta las 6 y media de la tarde, a esa hora, estoy cansado pero lo justo y necesario. Sin embargo, no todos mis días son así: un día a la semana me lo tomo para realizar otro tipo de actividades que no esté relacionada con el trabajo. Tengo sesiones de Acupuntura, voy a practicar Tai Chi; después de las 8 de la noche hago mi actividad física y controlo mi alimentación.

¿Cómo podríamos proveer al equilibrio energético a partir de la alimentación?

Muchas de las cosas que indico las que tuve que hacer yo mismo para transformarme. Yo tuve que modificar mi alimentación porque era muy carnívoro, reduje las cantidades de carne, pero no las suprimí. Los chinos dicen que, en la vida, cuando hay un problema, hay que buscar el término medio para equilibrarse. En mi caso, como porciones de carnes rojas, carnes blancas, hidratos de carbono, de todo un poco, consumo mis buenas porciones de verduras y frutas, bastante líquido, no he abandonado nada de lo que indica la medicina alopática. Trabajar, una buena actividad física, una buena alimentación y un buen descanso. Yo busqué el medio. Cuando uno tenga dudas de qué hacer, hay que buscar el medio.

¿Y cómo encontrar el término medio en el caso de los trabajos que no satisfacen, las parejas muy problemáticas, etcétera?

Bueno, aquello que me genera conflicto, yo lo desecho. Si sé que los altos niveles de estrés envenenan mi ser, tengo que ver qué es lo que me causa tanto estrés, porque si persisto, nado contra la corriente. Todos tenemos algo que se llama “sabiduría interna”: si yo le pregunto a mi sabiduría interna si algo me beneficia o no, y tengo la capacidad de escucharla, seguramente podré modificar situaciones en mi vida.

¿Y cómo conectarse con la sabiduría interna?

Con la observación. Muchas personas buscan soluciones en el afuera, y en el afuera sólo hay medios para llegar a algo. Dentro de nosotros tenemos toda la información que el ser humano necesita, por eso hay lograr mirar hacia adentro. Albert Schweitzer decía “tenemos un terapeuta interno, pero no lo sabemos utilizar”. Nosotros tenemos un síntoma y enseguida lo queremos eliminar. Tenemos dolor de cabeza: tomamos un analgésico. Tenemos insomnio: tomamos psicofármacos…

En lugar de dejar fluir ese síntoma para llegar a entenderlo.

En lugar de ver qué es lo que me quiere decir ese síntoma. Es cierto que si tengo un síntoma lo puedo trabajar energéticamente: desde la Acupuntura, la medicina homeopática, o la alimentación, ¿pero cuál es el mensaje del insomnio? Esto es algo que no podemos hacer solos, el médico debe asistirnos. Desde el sentir más que desde el razonar el síntoma, tenemos posibilidades de aprender el mensaje y darnos cuenta que el síntoma, o la enfermedad, significa algo para nosotros. Y como nosotros vinimos a la vida para aprender, es necesario aprender desde la enfermedad o desde el síntoma. Qué pasa con nuestras emociones, con el no poder expresarlas, con nuestro cuadrante espiritual tan olvidado.

¿A qué se refiere cuando habla del cuadrante espiritual?

No me refiero a ninguna religión, sino a la información que no se puede obtener por ningún medio: está dentro de nosotros, nos permite elevarnos y crecer.

¿De qué manera elaborar los cambios y las pérdidas desde la perspectiva cuerpo-mente?

Desde la aceptación. Nosotros tenemos que saber que, en la vida, nada es permanente: como existe el arriba y el abajo, el día y la noche, el dar y el recibir, nada es definitivo. Si hay alguien que vive desde el dolor de la pérdida de un ser querido, hay que pensar que ese ser ha sido prestado y que uno ha tenido el privilegio de vivir y compartir con él. Si tuvo que irse, eso es parte de la vida. Hay que quedarse con lo lindo de haberlo conocido y no quedarse con el dolor de la pérdida. La aceptación es algo muy importante.

¿Y esto también vale para los cambios?

Uno no siempre cambia lo que quiere sino lo que puede. No importa cuánto tiempo lleve cambiar una situación de vida: lo importante es que, cuando me encuentre la vida, esté trabajando en ello. Si soy una persona agresiva, no importa cuánto tiempo me lleve cambiar esto, lo importante es que reconozca mi carácter y cuándo soy agresivo no sólo con los demás, sino conmigo mismo. Tenemos que desarrollar la compasión con los demás y con uno mismo para poder cambiar.

¿Cómo equilibrar el manejo emocional con la excesiva racionalización?

Una de las técnicas que yo utilizo es la de relajación, otra es la de las imágenes mentales. Si uno quiere equilibrar cuerpo y mente, un buen elemento es la relajación, la meditación y técnicas orientales como el Yoga, el Tai Chi, el Chi Kung. Esto permite quedarse con la mente en blanco. Esto implica ponerse a respirar en un lugar tranquilo para bajar los niveles de conciencia y permitir que los hemisferios cerebrales se equilibren para bajar el estrés. Si quiero hablarle a mi mente para saber qué es lo que pasa con mi cuerpo mental y emocional, tengo que llegar a un estado de relajación dejando lo consciente de lado. Con técnicas de visualización, yo puedo darle a mi mente información para que mi vida cambie.

Entonces, se le pueden traspasar los contenidos de la visualización al plano mental.

La mente inconsciente es burra: copia todo lo que uno le dice. Cuando hablo, le estoy hablando a mi mente. Cuando tengo pensamientos positivos o negativos, le doy información a mi mente. Si estoy tratando un tema y digo “esto es difícil”, mi mente, que es burra, copia y no sabe si está bien lo que estoy diciendo. Lo cierto es que copia que será difícil y, efectivamente, esa tarea será difícil.

Bueno, es por eso que se dice que el lenguaje crea realidades.

Claro. Si a usted le hicieron creer de chica que es una inútil, eso quedará grabado en su mente y cada vez que tenga que actuar en su vida, va a ir a ese archivo y actuará como una persona incapaz. Pero lo genial de esto es que, aunque la mente gobierna, es posible gobernar a la mente y cambiarle la información.

¿A cualquier edad, en cualquier situación?

Sí, como a una computadora vieja le puede dar archivos nuevos. Usted puede cambiar su manera de pensar. Si es una persona que habitualmente le da pensamientos negativos a la mente, esta toma eso. Si, en cambio, toma conciencia de ello y empieza a trasmutar sus pensamientos, a cambiarlos, ésa es una nueva información. Al principio, la mente parecerá confusa pero si se la empieza a bombardear con pensamientos positivos, la información cambiará al mismo tiempo que toda su vida. Lo mismo sucede con las creencias: si usted se da cuenta de que las creencias han sido malsanas y decide adoptar creencias propias, también creará expectativas y modos de vida distintos. Los seres humanos trabajamos y vivimos de acuerdo con creencias: si su creencia no le sirve, asuma que esta es prestada y arme una propia. Así, será posible tener una vida diferente, de acuerdo con lo que piensa o con lo que crea.

Muchas veces animarnos a tomar decisiones es la medicina necesaria para que cuerpo y mente recobren su sintonía.


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