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Pintura japonesa: Arte y disciplina desde lo simple

diciembre 4, 2017

Terapia espiritual

La técnica de pintura japonesa o “nihonga” es un delicado estilo que tiene como principal inspiración los elementos de la naturaleza. Es una práctica relajante, que incita a la creatividad y la disciplina. La simplicidad de los trazos crean composiciones muy especiales.

La cultura japonesa, en este caso la pintura o nihonga, nos incita a observar y vivir en armonía con el cosmos a través de trazos sencillos y dóciles que van componiendo en el papel dibujos relacionados con la naturaleza y las costumbres ancestrales.

La práctica de la pintura japonesa no busca representar la naturaleza tal como se la ve, ni de copiar los objetos, sino de presentar una variedad de ideas y sentimientos a través de la modulación del movimiento, la variación de la presión y los cambios de posición del pincel, lo que a su vez nos permite la concentración y la disciplina.

Esta pintura está muy influenciada por el budismo Zen, una filosofía de vida muy difícil de conquistar pero que conlleva increíbles beneficios al ser humano. Para su práctica constante hay que tener mucha fuerza de voluntad y dedicación.

Terapia ancestral

  • 20 años después de la proclamación de la era Meiji, en 1898, su fundador Kakuzô Okakura, predica una renovación de las técnicas ancestrales, olvidadas bajo la influencia occidental que llegaba a Japón. De ahí surge la nihonga como un elemento más de la cultura japonesa.
  • El término nihonga fue creado en el siglo XIX para distinguir este arte de los modos de pintura occidentales y, aunque muchas veces se le usa como sinónimo de un arte antiguo, se refiere a ese tipo de pintura que mezcla la sabiduría del hombre con la delicadeza del arte.
  • En el mundo occidental, la pintura japonesa intenta rescatar las antiguas tradiciones, además funciona como una práctica de relajación, concentración y disfrute para niños, jóvenes y adultos.

Materiales

Los materiales tradicionales de la pintura japonesa son:

  • Papel washi. Papel japonés consolidado, en fibras de cáñamo.
  • Pigmentos minerales (polvos de piedras semipreciosas) mezclados con pegamento animal.
  • Colores vegetales. La corteza de los árboles proporciona a los artistas japoneses varios colores. Los tonos tienden a atenuarse con el tiempo.
  • Detalles de oro. Aunque se ha dejado de utilizar, era muy común en siglos pasados.

Glosario a color

La pintura japonesa nos invita a descubrir nuestra capacidad de concentración y de relajación. Como toda actividad cultural, brinda beneficios espirituales mientras que nos mantiene en contacto con el mundo. A continuación algunos términos que tienen que ver con esta práctica milenaria:

E
Este vocablo define “pintura” en japonés.

Bun-jin-ga
Pintura de gentes letradas. Movimiento que apareció en el siglo XVIII, entre los aficionados, en favor de un retorno a la pintura a tinta.

Kirikana
Técnica que consistía en utilizar trozos de oro recortados en tiras para decorar la superficie de pinturas y de las esculturas.

Maki-e
Técnica inventada por los fabricantes de lacas japonesas, hacia el siglo XI. El motivo se pintaba en la superficie de la laca, sobre la cual se espolvoreaba luego el metal, en general oro, que se incrustaba en la materia misma, antes de pulirla.

Manga
Dibujo rápido, croquis. Esta palabra sirvió de título a una obra importante que reunía los numerosos croquis del pintor Hokusai: compuesta por millares de reproducciones desde los personajes hasta los objetos más insignificantes.

Shiga-jiku
Rollos suspendidos, compuestos por pinturas y poemas. Este género apareció en Japón con la pintura a tinta de los sacerdotes Zen. La pintura era ejecutada sobre el rollo por un primer sacerdote y representaba, casi siempre, un paisaje destinado a la meditación; después, el rollo era ofrecido a la inspiración de otros sacerdotes que debían escribir, en el espacio libre del papel, los poemas que el paisaje les sugiriera.

Shunga
Dibujo de la primavera. Con este término se designan las pinturas que representan escenas eróticas. La mayoría de los maestros fueron autores de shunga, que imágenes aisladas, o en forma de ilustraciones, que acompañaban a poemas o novelas.

Sumi-e
Pintura a tinta. Es característica por su extremada desnudez, su ausencia de simetría y su absoluto desdén por toda forma de procedimiento. El artista de sumi-e utiliza sólo tinta negra, presentada en barritas sólidas, que se frotan sobre una piedra plana, mientras se va mezclando agua, hasta obtener la intensidad deseada.

Uki-e
Pintura tratada al modo europeo, teniendo en cuenta, ante todo, las leyes de la perspectiva hasta entonces ignoradas por la pintura japonesa. Los uki-e se pintaban a veces al óleo, y en ellos se procuraban las sombras con sus efectos de luz y de profundidad.

Ukiyo-e
Pintura del mundo que transcurre. Término que, literalmente, designa un género profano, realista, que describe la vida cotidiana de los hombres. La palabra ukiyo-e se asocia hoy única y exclusivamente al arte de la estampa.

Zenga
Pinturas a tinta que aparecieron a principios del siglo XVI. Eran realizadas por monjes. En estos dibujos se procuraba, sobre todo, una espontaneidad sin artificios; los accidentes del pincel se convertían en la propia expresión de la naturaleza.