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Padres slow: Cómo educar a los hijos sin presión (parte I)

diciembre 26, 2017

Los niños viven esclavizados por la urgencia y la velocidad: van a la escuela ocho horas, llevan tarea a sus hogares y realizan deportes hasta el anochecer. Los momentos para jugar y descansar cada vez son más escasos. Sin embargo, una nueva tendencia asoma en el horizonte: el movimiento slow aplicado a la educación.

El padre que grita desde las gradas de una cancha de fútbol para que su hijo de ocho años rinda más y meta un gol; la mujer embarazada que le hace escuchar Mozart a su hijo aún no nacido; el rígido horario de los bebés que después, de niños, se transforma en una apretada agenda de actividades; todo ello son ejemplos de hiper-educación, es decir, de exigirle a los pequeños el rendimiento de un profesional con años de experiencia. ¿Cuál es el resultado? Simplemente el fracaso y la insatisfacción permanente. Analicemos a continuación esta problemática y veamos qué proponen los expertos.

Las razones del fracaso escolar

El fracaso escolar se repite año tras año desde hace mucho tiempo, y ocurre en un alto porcentaje de niños de todos los países occidentales. La causa no puede ser el sistema educativo ya que es distinto en los diferentes países; por ejemplo: no son iguales ni los medios, ni el número de los alumnos por clase, ni la calidad de los profesores, ni las enseñanzas impartidas, ni los sistemas de evaluación… y en todos los países, aunque se mejoren esas condiciones, el problema del fracaso escolar persiste. Es obvio, entonces, que la causa de lo que ocurre tiene que ser otra…

¿Y de quién es la culpa? “Yo señor… No señor”

Muchos maestros le echan la culpa a los alumnos y los acusan de vagos, sin embargo, los especialistas en educación sostienen que “no hay niños vagos” porque un infante es el ser más inquisitivo y curioso que existe capaz de cualquier cosa para procurarse información de todo lo que tiene alrededor. Entonces, ¿cuál es el problema? Para Carl Honoré, periodista canadiense que vive en Londres, y autor de los Bestseller “Elogio a la lentitud” y “Bajo presión”, “nunca fue tan difícil ser un niño. Hoy en día se espera que los chicos sean perfectos en todos los ámbitos y para lograrlo se los presiona con una intensidad nunca vista. Esto, sin lugar a dudas, tiene sus consecuencias y las más notorias son el fracaso escolar y familiar”. El prestigioso ensayista hace un llamado a los padres y a los maestros para que permitan a los niños crecer a un ritmo más lento, es decir, dejar de sobrecargarlos de estímulos. ¿Cómo se logra? Según él, con una educación más lenta.

La educación lenta

Este es un concepto desarrollado por Honoré en el que se pone sobre la mesa uno de los temas que más preocupan en la educación infantil: cómo los padres corren el peligro de sobreestimular a sus hijos. Según numerosos estudios científicos consultados por el autor, actualmente los niños ya están estresados a los diez años debido a la cantidad de actividad que llevan a cabo simultáneamente. Honoré asegura que “la educación lenta” beneficia tanto al niño como a los padres, y permitirá desarrollar una nueva generación de niños saludables. Los principales conceptos que transmite y propone NO seguir son:

√ Los adultos se adueñaron de la niñez como nunca antes había sucedido y con la excusa de hacer lo mejor para los hijos; a consecuencia de esto, se ha caído en el exceso de actividades y exigencias lo que provoca un efecto negativo tanto en la salud mental como física de los chicos.

√ Muchos padres desprecian los pequeños placeres de la vida como compartir, estar y reír. La mayoría no cree que la mayor expresión de amor hacia los hijos sea estar con ellos, aunque sea sin hacer nada.

√ Muchos papás llegan a contratar a consejeros que les digan cómo educar a sus hijos, cuando en realidad los que deberían mejor conocen a sus hijos son los propios padres.

√ Uno de los resultados de obsesionarse con la hiperactividad de los hijos es que refuerza el egoísmo y se ve al otro como un rival, alguien que le puede sacar el puesto en el equipo de futbol o en un trabajo. De esta manera, lo único que se logra es criar niños egoístas.