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Orgasmos: La diferencia entre el placer y el éxtasis

mayo 18, 2012

Los cultores del taoísmo y del tantrismo aseguran experimentar una alta calidad en sus encuentros sexuales y una extática experiencia orgásmica. ¿Qué diferencia hay con la manera occidental de vivir el sexo?

La mayoría de los hombres occidentales, que viven el sexo como una descarga (muy placentera, sin lugar a dudas) desconocen la posibilidad de expansión de la conciencia y el éxtasis que acompaña, lo que en el Tao y el Tantra se denomina el orgasmo valle. Las mujeres, por la cualidad más integrada y completa de su sexualidad están más cerca de conocerlo. Existen algunas diferencias importantes entre lo que se denomina orgasmo pico y el orgasmo valle.

Diferencia de cada uno

El orgasmo pico es el que habitualmente se conoce y en general proviene de la estimulación de los genitales. En los hombres suele estar acompañado de una intensa (y corta) contracción de la musculatura pélvica que conduce en la mayoría de los casos al proceso eyaculatorio. En las mujeres, es una fuerte y rítmica contracción de los músculos vaginales y el útero y en general proviene de la fricción (directa o indirecta) del clítoris. Lo que habitualmente ocurre es que luego de estos espasmos de descarga energética (toda la sangre acumulada en los genitales regresa al torrente sanguíneo con la consiguiente sensación de alivio de la tensión) es que termina el encuentro (no es casual que al clímax comúnmente se le llame “acabar” o “terminar”).

El orgasmo valle, por otro lado, es una sensación de gran voluptuosidad similar a olas de electricidad que recorren todo el cuerpo y van llenándolo de energía. Esta percepción es creciente y cada vez más sutil, y simultáneamente más intensa. Además, produce en ambos miembros de la pareja una sensación de plenitud y encuentro que permite una profunda conexión. Para que pueda ocurrir este proceso son necesarias algunas condiciones.

Cómo vivimos el encuentro: ceremonia versus acto de descarga

Según el modo en que los occidentales viven el sexo, el orgasmo es un momento de descarga después de un intenso in-crescendo de la excitación genital. Es común ver en películas y series (e imaginar como el máximo placer y pasión) a dos personas desesperadas por desnudarse, tocarse, besarse, penetrar y ser penetradas, con movimientos bruscos y rápidos. Es como si la calentura fuera una sensación desesperante que es necesario calmar sacándosela de encima.

Una de las diferencias fundamentales entre el sexo occidental y la experiencia espiritual de la sexualidad es la cualidad ceremonial que reviste esta última. Esto no significa seriedad ni solemnidad. Por el contrario, es la disposición abierta, juguetona y alegre al encuentro reconociendo su valor, la cualidad única de la persona con quien estamos y su naturaleza sagrada que requiere respeto, honra y veneración por ser una manifestación de la divinidad.

Mantenerse en el borde

Los tántrikas dicen que en realidad el verdadero orgasmo es la sensación de profundo placer que se siente justo antes de la eyaculación. Una de las claves para experimentar el orgasmo valle es aprender a reconocer las sensaciones previas a la descarga orgásmica y hacer subir esa energía por la columna vertebral, a través de ejercicios de respiración y meditación conjunta. Después de conocer esta sensación electrizante, la idea es mantener esa vibración dentro del cuerpo, sin permitir que se escape a través de la eyaculación o la contracción de los genitales femeninos. A muchos hombres les resulta difícil, porque si no desagotan el exceso de carga, a veces perciben más tarde una sensación incómoda en los testículos. Los expertos sugieren atravesar estas primeras veces de incomodidad (después se puede hacer un baño de asiento en agua fría) porque la recompensa es fantástica en placer, energía y conexión con su pareja.

Polaridades y chakras

Los seres humanos funcionamos como baterías, con un polo positivo y uno negativo. Cuando ambos se encuentran, se enciende la luz o se genera el calor: o sea, se crea energía. El positivo es eléctrico y activo, el negativo es magnético y receptivo. En los hombres, el positivo está en sus genitales (o plexo instintivo-sexual) y el negativo está en el centro del pecho (plexo emocional). En las mujeres, el polo positivo está en sus pechos y el negativo en su área genital. Esto significa que cuando ambos polos se encuentran, se produce un poderoso intercambio energético que permite un encuentro no solo sexual sino amoroso y de un profundo gozo. Además, si agregamos el encuentro del tercer plexo (el centro mental-espiritual, ubicado en la cabeza) lo que ocurre cuando entran en contacto las lenguas (donde hay unos puntos importantes del circuito) durante el beso suave, lento y profundo es una experiencia que literalmente puede volar la cabeza.

El compromiso de todos los centros energéticos (o chakras) del cuerpo y no sólo el primero y segundo (ubicados en la base de la columna y el sacro, respectivamente) que están asociados con la sexualidad, permite una expansión y fusión que lleva a la sensación de unidad y formar parte del universo. Para lograrlo es útil practicar el siguiente ejercicio.

Ejercicio

Sentarse con la columna derecha. Llevar la atención a la base de la columna. Hacer algunas contracciones del músculo pubo-coccígeo (el mismo que usamos para cortar el chorro de la orina) para despertar la zona. Hacer una fuerte contracción del esfínter anal mientras se hace una inspiración profunda y acompañar la sensación de la energía que sube por la columna hasta el segundo chakra (sacro). Soltar el aire. Volver a inspirar contrayendo el ano y subir la sensación hasta el tercer chakra (plexo solar). Hacer la misma inspiración consciente recorriendo cada uno de los centros de energía por la parte posterior del cuerpo (4º en el centro del pecho, 5º en la garganta, 6º en el entrecejo y 7º en la coronilla). Luego, una vez que la energía llegó hasta arriba de todo, relajar suavemente e ir percibiendo cómo baja de a poco por la parte delantera. Después, mantenerse en quietud respirando las sensaciones.

Este ejercicio, una vez que aprendemos a hacerlo individualmente se hace en pareja, durante el coito. Las sensaciones se expanden extraordinariamente hasta hacernos perder la conciencia de individualidad y empezamos a ser uno con nuestra pareja y luego nos fundimos con el universo. Aunque requiere práctica y disposición, es realmente mágico.

La sutileza en la quietud

Otra de las diferencias fundamentales se relaciona con la cualidad de movimiento y quietud que requiere cada una de las experiencias que estamos describiendo. El orgasmo pico suele alcanzarse a través de movimientos intensos, rítmicos y crecientes, mientras que el valle puede conocerse a través de la quietud. Los amantes permanecen inmóviles durante la penetración, practicando lo que se denomina el lenguaje secreto, que consiste en contracciones de la musculatura genital, manteniendo una especie de conversación o danza que sólo pueden percibir sus protagonistas. Si mientras tanto se miran a los ojos, la experiencia es más intensa y produce una gran apertura del corazón, una maravillosa emoción y sensación de unidad.

Cuando se ejercitan estas contracciones (lentas o rápidas, suaves o intensas), la energía concentrada en la zona genital empieza a subir por la columna vertebral e impregna cada milímetro del cuerpo. Esta energía, al estar presentes y conscientes de su existencia, se convierte en partículas de amor.

Imaginemos lo que se siente física, energética, emocional y espiritualmente al tener la esencia del amor de cada molécula del universo danzando adentro de uno, con el regocijo de unirse a esencias de amor similares. La respuesta energética es el éxtasis.

Diferencias entre orgasmo pico y valle

 

Orgasmo pico Orgasmo valle
Implica estimulación y excitación Es placer y relajación
Tiene como objetivo la descarga La meta es el goce en sí mismo
La persona tiene un orgasmo El individuo es el orgasmo
La energía se mueve hacia abajo y hacia fuera del cuerpo La energía se mueve hacia arriba y adentro, distribuyéndose por todo el cuerpo
Es rápido de alcanzar y pasar Puede tomar minutos u horas y puede durar horas, incluso días
Es sólo físico Es energético y espiritual
Requiere esfuerzo por parte de quien da placer y tensión y anticipación de quien lo recibe, a medida que él o ella va camino al orgasmo y/o la eyaculación. Involucra movimientos muy sutiles y una conciencia total: no hay metas que distraigan porque el movimiento presente es lo único que importa.

Asesoramiento: Lic. Verónica Kenigstein

Sexóloga, terapeuta de parejas e instructora de Tantra. Creadora de la escuela vincular Campo de conciencia.

 

 


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