Saber usarlas ahorra energía
Hicieron su aparición en el mercado hace unos pocos años con la intención de desplazar a los lámparas incandescentes. Aquí repasamos sus principales beneficios.
Su nombre original es Lámpara compacta fluorescente por su traducción de su sigla en inglés CFL (compact fluorescent lamp). Este es un tipo de lámpara fluorescente que posee la misma intensidad lumínica que cualquier otra que ya conocemos con la diferencia que ahorra entre un 70 y un 80 por ciento de consumo eléctrico y tiene una duración seis veces mayor. Una buena lámpara resiste hasta 5 veces más el encendido y apagado. Se estima que dura entre 5 mil y 12 mil horas.
Esta capacidad de ahorrar se debe a que convierte la energía en LUZ y no en CALOR como las bombillas tradicionales, lo que hace que se ahorre aproximadamente un 80 por ciento de energía. Asimismo, al no generar energía calórica contribuye indirectamente a la economía de la refrigeración.
Lámparas incandescentes vs. Bajo consumo
Durante los meses fríos, las lámparas incandescentes pueden ayudar a calentar las habitaciones y oficinas; pero en los meses cálidos, éstas hacen que los sistemas de aire acondicionado tengan que gastar más energía eléctrica para el enfriamiento. A continuación, les mostramos cuánta energía eléctrica gastan las lámparas tradicionales y cuánto consumen las bombillas de bajo consumo…
| Bombillas comunes (lámparas incandescentes) | Bombillas de bajo consumo que ofrecen la misma cantidad de luz |
| 40 W | 9 W |
| 60 W | 11 W |
| 75 W | 15 W |
| 100 W | 20 W |
| 150 W | 32 W |
Cómo usarlas en casa
Si bien es cierto que ahorran energía, hay que saber que este tipo de lámparas necesita un tiempo de arranque hasta alcanzar su máxima luminosidad que consume 6 ó 7 veces más que una lamparita común. Por ello, es preferible no utilizarlas en lugares en los que permanecerá por poco tiempo, ya que se corre el riesgo de que dure menos de lo normal y no se ahorre nada.
Para iluminar bien
En los últimos años han proliferado innumerables cantidad de campañas ecológicas que apuntan a la preservación de energía. Utilizar este tipo de bombitas en ambientes adecuados es una solución, pero ajustar la cantidad de luz a nuestras necesidades tiene que ser un imperativo.
1- Si hay que iluminar toda una habitación, no conviene hacerlo con un único punto de luz.
2- Cuando se está trabajando, es mejor utilizar iluminación de sobremesa, iluminar toda la estancia supone un gasto innecesario.
3- Evitar las lámparas de araña con multitud de bombillas.
4- Optar por tulipas claras o transparentes y mantenerlas limpias.
5- En estancias con muchos puntos de luz, es recomendable instalar varios interruptores para iluminar sólo las zonas que se precisen.
Ventajas ambientales
Una sola de estas bombillas economiza a lo largo de su vida útil 137 litros de petróleo, o 156 kilogramos de carbón, que es lo que se ahorran las centrales eléctricas en combustibles fósiles y, por lo tanto, en emisiones de dióxido de carbono.
Curiosidad
Las lámparas de bajo consumo han abandonado su uso destinado exclusivamente para los interiores y se producen otras especiales para jardines y terrazas que son mas amarillas para no atraer insectos. Con fines decorativos pueden adquirirse en colores como rojo, verde, naranja, azul y rosa, y, también, están disponibles luces para efectos especiales.
¿Un costado negativo?
Los contrarios a su utilización apuntan al contenido de mercurio que poseen estas lamparitas y que, en caso de romperse podrían producir migraña y problemas en la visión. Es cierto que el mercurio es tóxico y que puede llegar a producir estos efectos; el tema es que la concentración de las lamparitas es muy baja y para conseguir estos efectos nocivos tendrían que romperse cinco de estas en una habitación cerrada, lo cual es improbable que ocurra. Las lámparas bajo consumo contienen 2 miligramos de mercurio, es decir, mil veces menos que un termómetro hogareño, cien veces menos que un tubo fluorescente.

