La zarzaparrilla: diurética y sabrosa

En la antigüedad, esta planta se utilizó para curar enfermedades; en el siglo XIX pasó a ser un refresco que antecedió a las tan populares bebidas colas. Hoy, pueden prepararse infusiones a base esta hierba como complemento de las comidas.

La zarzaparrilla es un arbusto de la familia de las Liliáceas que tiene la capacidad de mantenerse verde todo el año con tallos delgados, hojas ásperas y flores amarillas. Sus frutos en baya son globosos y sus raíces, fibrosas y casi cilíndricas, se utilizan en medicamentos. Crece debajo de los árboles perennes de los bosques mediterráneos,  como bosques de pinos carrascos y también en paredes, setos u orlas junto a campos de cultivo o en zonas arbustivas protegida por sombra.

¿Cuáles son y cómo podes aprovechar sus beneficios? Ayuda a mejorar los síntomas de afecciones genitourinarias. Gota, hipertensión arterial, edemas y sobrepeso acompañado de retención de líquidos. Bronquitis, enfisema, asma, problemas sanguíneos. También trastornos dermatológicos como el acné, eczemas, psoriasis. En general se consume en forma de infusión, pero también se preparan ungüentos a base de esta planta para curar heridas y úlceras de la piel.

Los brotes jóvenes o los zarcillos de esta planta poseen propiedades alimentarias y pueden comerse tiernos en ensalada como una verdura más o fritos en tortilla como si fuesen espárragos.

Las contraindicaciones: No se debe utilizar esta hierba en caso de padecer anemia o de seguir un tratamiento con digitalicos (fármacos que disminuyen la frecuencia cardíaca). Se aconseja consumir en forma discontinua. No administrar a menores de 2 años ni embarazadas.

Para más información sobre la zarzaparrilla y más hierbas curativas, consulta el número 90 de la revista Salud Alternativa.

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