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Fabuladores inconscientes: Cuando la mentira es “involuntaria”

Febrero 23, 2017

¿Mentirosos profesionales? ¿Son conscientes de lo que están  haciendo? En la nota, nos internaremos en el fascinante mundo de la fabulación. ¿Quiénes “compran” sus mentiras? ¿Por qué?

Quizá  creamos que cualquiera puede ser engañado… Quizá conozcamos quien ha caído una y otra vez en las trampas y engaños de un fabulador: persona que crea una fábula con el fin de embelezar a quien lo escucha; no importan las consecuencias que acarrea contar una historia como veraz cuando se trata de una ficción, sino que se trata de un esfuerzo personal por producir la sensación de que se es digno de deleitar a los otros. Como sea, ser engañado por un experto puede causar mucho dolor y fuertes pérdidas. ¿Cómo  detectarlos? ¿Existen parámetros observables en su comportamiento?

¿Qué significa la palabra fábula?

“Rumor; relación falsa, de pura ficción; suceso o acción fingida, que se narra o representa para deleitar”.

Se trata, entonces, de generar fascinación y de alimentar las sensaciones producidas en aquellos que escuchan, provocando admiración, expectativa, ilusión, esperanza, reconocimiento, sorpresa, etcétera; aunque no sepan que son la pieza fundamental de la fábula que construye quien fabula.

Conducta del fabulador

Su comportamiento responde a una mente y espíritu enfermo. No fabula cualquiera, sino aquel que es capaz de creerse la fabulación que está inventando.

Es una actitud delirante que comienza en el plano de la fantasía y va cobrando forma en la realidad. Es un intento patológico de dominar y dirigir las situaciones, las emociones y las conductas de los otros. Su objetivo es reafirmarse y conseguir aquello que carece.

 ¿Cómo saber cuándo nos mienten?

Una persona puede decirle a su pareja que trabaja siempre hasta largas horas entrada la noche… y ser cierto o no serlo. ¿Cómo saberlo?

√ En primer lugar, es fundamental la veracidad sobre la que se ha construido una relación. No estamos hablando de alguien que engaña o miente, sino de aquel que vive de ese modo. La mentira y el engaño están dentro de las posibles conductas humanas, y hay que analizar cuidadosamente las circunstancias y las debilidades personales y de la relación.

√ Un fabulador no engaña por contemplación del otro o por no saber como afrontarlo. Fabula como estilo de vida enfermizo y delirante. Hasta puede llegar a creer en parte o totalmente la historia construida, encontrarle un sentido de veracidad y realismo.

√ También puede sentir placer en la captación de la atención del otro y hasta sentir como un desafío el hacer creíble su relato.

Escuchar a nuestra voz interior

Es de vital importancia escuchar nuestra intuición. En general, el fabulador es un tipo de persona que al principio no nos cierra, nos cae mal, no sabemos bien porque no nos gusta. Nuestra percepción nos avisa del peligro que significa una discordancia entre lo que él dice y hace. A veces, puede ser captado sutilmente a través de la expresión de la pupila o de gestos que no armonizan con la locuacidad del sujeto. No se trata de adivinar sino de observar y respetar nuestras percepciones aunque aparentemente, no tengan lógica o asidero.

Esta regla no es viable para aquellas personas que de manera habitual desconfían o ponen distancias innecesarias con los otros, y que tienen problemas para establecer relaciones armoniosos y sanos. Por el contrario, deben ponerla en práctica, aquellos individuos que siempre establecen un vínculo de confianza y que, esta vez, “algo” se los impide.

 Presas fáciles

En general, los individuos más apetitosos para nuestros embaucadores expertos, son aquellas personas que están carentes del ejercicio sutil de la percepción, de algún modo ingenuas. Mucha ingenuidad puede señalar una inmadurez afectiva importante y una seria dificultad para cuidarse y evaluar riesgos.

Conciencia de enfermedad

Es probable que el fabulador no tenga conciencia en grado alguno de su enfermedad y de las consecuencias que esto trae sobre las personas. Lamentablemente, esta inconciencia sumada a un buen nivel intelectual y verbal, pueden convertirlo en alguien absolutamente creíble hasta que nos demos contra una pared.

Si el fabulador es conciente de lo que está haciendo, estamos frente a una situación mucho más grave: podemos entonces hablar de mala intención. Su comportamiento de fabulación intencional sería con malicia y premeditación. Generalmente, esta persona jamás llega a la consulta psicológica o siquiátrica por sí misma, sino obligada por la ley o familiares afligidos.

Asesoramiento

Débora Beilis
Licenciada en Psicología

 “¿Por qué a mi otra vez?”

Si usted ha sido presa de situaciones similares, observa cierta repetición en su vida, o sea una clara tendencia a “Por qué a mi otra vez”, deberá tomarlo como un indicio contundente de que su sistema de alerta no está siendo escuchado o no funciona adecuadamente en la evaluación de los riesgos.

En este caso, es conveniente realizar una consulta psicológica para comprender y encontrar los recursos para salir del penoso círculo de repetición.

Estrategias para desenmascar al fabulador y no ser presa de su juego

1- Observar la incoherencia entre lo que dice y hace. En un mentiroso de este tipo siempre existe disonancia entre su parloteo, generalmente verborrágico y audaz, y su actuar.

2- Es importante no interpretar las sensaciones y percepciones que tenemos de otras personas, ya que no contamos con suficientes elementos y quizá, en  el entusiasmo interpretativo,  terminemos también fabulando!

3- Mantener una sana distancia para ir conociendo con el tiempo a las personas cuando nuestro cuerpo nos dice “alerta, algo no está bien”.

4- Recordar que si usted se “engancha” una y otra vez en la fabulación, también es parte de la enfermedad.


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