El impacto ambiental de los edificios

eco arquitectura

Cómo influyen en el ambiente y la salud

Si bien la construcción reactiva muchas industrias asociadas y deja buenas ganancias en términos económicos, ¿reflexionamos sobre lo que dejan los edificios en el medio ambiente? ¿Alguna vez pensamos en la energía que consumimos a diario?

Los edificios tienen un impacto ambiental enorme sobre la existencia humana: vivimos, trabajamos, nos educamos, nos curamos y hasta nos divertimos en ellos. Se podría decir que, quienes viven en las ciudades, pasan allí el 90 por ciento de su tiempo.

Pero más allá de los beneficios que nos traen, ¿hemos reflexionado, alguna vez, sobre su proceso de construcción, mantenimiento y el impacto que ocasionan a nuestra salud?

Antes y después

En su demolición, obra y uso, los edificios influyen en el medio ambiente del lugar en el cual se emplazan. En principio, por la energía contenida en los materiales utilizados en la construcción y, luego, por la provisión de los servicios necesarios (agua, luz, gas, teléfono, televisión por cable e Internet) para la vida de quienes los habitan. Este último es el gasto más importante, ya que se produce durante todo el período de funcionamiento de estos.

Impactos a pequeña y gran escala

Un informe de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), afirma que existen diferentes tipos de impacto:

Escala regional en el momento de la edificación

  • Impacto visual y acústico.
  • Incremento del transporte.
  • Consumo de agua.
  • Generación de residuos de obra (derribo- construcción).
  • Sobrecarga en la infraestructura.

A esto hay que agregarle que, en el momento en el que se los habita se presentan los siguientes problemas:

  • Disminución del sol.
  • Conducta de los inquilinos.
  • Pérdida de espacios verdes.

Escala global en ambas instancias

• Impacto en la producción de materiales.

• Gasto energético

• Emisiones de CO2 (dióxido de  carbono).

• Consumo de CFC (Compuestos Clorofluorocarbonados responsables del adelgazamiento de la capa de ozono).

• Residuos peligrosos (aceites, pilas, baterías líquidos hidráulicos, etcétera).

Influencia en la salud

• CFC: la exposición directa a algunos tipos de CFC puede causar pérdida del conocimiento, dificultad respiratoria e irregularidad de los latidos del corazón. También puede provocar mareos, tos, dolor de garganta y enrojecimiento y dolor de ojos. El contacto directo con la piel puede causar quemaduras o sequedad de la piel. Por otra parte, sus compuestos destruyen la capa de ozono permitiendo el ingreso directo de los rayos ultravioleta.

• Dióxido de carbono: su exceso acentuaría el efecto invernadero provocando un calentamiento del planeta lo cual podría causar la extinción de especies, la destrucción de barreras de corales (hogar de numerosas especies de peces) y desastres climáticos ocasionados por el aumento de humedad.

• Falta de sol: sus rayos son vitales para producir vitamina D, importante para combatir el resfrío común. Las personas con menor nivel de esta sustancia son más propensas a los resfríos o a las gripes. Por otra parte, un estudio de la universidad de Alabama (EE.UU.) sugirió un vínculo entre la luz solar y el estado anímico. La exposición solar regula los niveles de melatonina y serotonina, dos hormonas que afectan el ánimo y podrían tener un papel en el TAE (trastorno afectivo estacional) y la depresión en general.

No todo es negativo

La investigación de la UNNE aclara que los efectos que un edificio provoca en la ciudad no siempre son negativos y con un estudio de impacto ambiental es posible identificar los positivos. De esta manera, “una correcta gestión permitirá evitar o amortiguar los primeros y potenciar los segundos”, sentenció uno de los investigadores de la universidad.

Diseño y estructuras

Asimismo, estos investigadores advierten sobre la necesidad de valorar las consecuencias de dónde y cómo se construye sobre todo si se tiene en cuenta que los edificios van a seguir existiendo. Además, según ellos, un buen diseño permite un ahorro considerable de energía. Las protecciones pasivas contra el sol y el estudio sobre su impacto, el diseño de  esas instalaciones debe ser considerado junto a la ventilación, la circulación interior del aire y los cerramientos exteriores.

Eco-arquitectura: construir sin dañar al medio ambiente

La arquitectura sustentable se basa sobre los pilares: durable, reciclable, renovable y la utilización de la energía solar, es decir, son las premisas básicas.

En estas construcciones se incorporan aislamientos térmicos, se cuida las formas, orientaciones, tamaño y disposición de las puertas y ventanas. También se contempla la disminución de las superficies vidriadas y la incorporación de sistemas solares de calefacción y se busca el máximo aprovechamiento de la ventilación natural.

A estos recursos que mejoran la eficiencia energética de los edificios se agrega el reciclado parcial de agua utilizada y la recolección de lluvia con el objeto de paliar la escasez de agua potable, un tema de importancia para el futuro.

Es importante aclarar que este tipo de edificaciones deberán tener en cuenta que cada región y cada clima requieren de soluciones propias que se adapten a su suelo y clima.

 

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