Colon irritable (parte uno)
Causas psicológicas de un trastorno orgánico
Un padecimiento que afecta más a las mujeres que a los hombres y se origina, en la mayoría de los casos, por causas emocionales. Por esta razón, los tratamientos alternativos llevan una ventaja frente a los farmacológicos.
Científicamente se denomina “Sindrome del intestino irritable” y popularmente “colon irritable”. Con cualquiera de los dos nombres se identifica a una misma dolencia que no es una enfermedad maligna sino un trastorno crónico funcional que altera la calidad de vida y es más común en el sexo femenino que en el masculino.
Según estadísticas internacionales, alcanza al 16 por ciento de la población adulta. Se ubica entre los trastornos gastrointestinales más frecuentes y si bien no constituye una condición maligna puede causar serias dificultades a quienes lo sufren.
Los síntomas de este padecimiento son:
- Dolor o molestia abdominal.
- Hinchazón o distensión.
- Hábitos intestinales alterados (diarrea, constipación).
- Alternancia de constipación a diarrea en algunos casos.
- Materia fecal con mucosidad.
- Mejoría posterior a evacuación.
- Sensación de vaciamiento incompleto del intestino.
- Meteorismo.
- Gases.
- Trastornos vegetativos.
- Otros síntomas extradigestivos (fatiga, dolores de cabeza, dolores musculares, molestias al orinar).
- Trastornos psíquicos
Como trastorno funcional crónico y recurrente, con signos de alarma que coinciden con otras patologías más o menos graves, requiere que el diagnóstico sea realizado por un especialista, a partir de una buena historia clínica e indicando los estudios necesarios según el caso.
Si esto no ocurre, el cuadro comúnmente observado es el de pacientes que se automedican, le restan importancia a su condición o deambulan de consultorio en consultorio sin dar con el diagnóstico preciso.
PERFIL PSICOLÓGICO DEL PACIENTE
En una de las descripciones más antiguas de este cuadro patológico hace más de 100 años, se mencionó la posibilidad de que existiera una relación entre los problemas psíquicos y el colon irritable. En numerosos estudios posteriores se demostró que en los pacientes con colon irritable las molestias se veían agravadas por las situaciones de carga psíquica, y que la enfermedad, muchas veces, estaba precedida por estrés psíquico.
Esta dolencia intestinal también puede aparecer e instalarse a partir de vivencias traumáticas, enfermedades de la temprana infancia, una interacción disfuncional entre los padres y el hijo o por el accionar de una madre sumamente ambivalente.
En general, los pacientes con este síndrome son personas con baja tolerancia a la frustración, gran necesidad de confirmación de tipo oral (también en el contacto con los médicos) y que evitan situaciones conflictivas.
Sus quejas son de tipo hipocondríacas respecto a la función somática disfuncional, y esto hace que busquen permanentemente factores que justifiquen la organicidad. Siempre suelen tener necesidad de hacerse nuevos estudios clínicos. Finalmente se asocian estados o crisis de pánico a los que se van agregando dolores de espalda, agotamiento, etcétera.
EL ESTRÉS, EL GRAN ENEMIGO
En un estudio realizado recientemente, el 85 por ciento de los pacientes con colon irritable indicaron que el estrés producía un aumento de los dolores abdominales y un cambio en la actividad intestinal. En las mujeres las relaciones interpersonales eran las que producían el estrés. Entre los factores mencionados que producen estrés con mayor frecuencia se destacan entre los varones las preocupaciones acerca de la situación económica y profesional.
No hay duda de que se trata de factores estresantes que no sólo afectan a los pacientes con colon irritable. Existe un factor de este tipo que parece estar asociado con mayor frecuencia con los trastornos de la función gastrointestinal, que es la pérdida de un progenitor durante la infancia, sea por muerte del mismo o por separación.
No obstante, no se conoce si la pérdida del padre o la madre durante la niñez está asociada específicamente con los trastornos gastrointestinales o si aparece con la misma frecuencia en los pacientes con otras dolencias somáticas.

