Casa tomada: Cómo organizarnos cuando invitamos a la familia

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Existen épocas del año en que los festejos son la excusa perfecta para la reunión familiar. Parientes que vienen de lejos y que no frecuentamos durante el año invaden (nos visitan) alterando nuestros horarios y rutinas. ¿Realmente es para celebrar?

Es cierto que muchas veces los extrañamos y que deseáramos que vivieran más cerca. Les abrimos las puertas de nuestro hogar como si fueran… (bueno, sí, son nuestra familia) y ellos lo transforman en un verdadero caos: importan sus conductas, hábitos y horarios. Los roces derivados de la convivencia no tardan en aparecen.

Te quiero (lejos)

Como explica el Dr. Pachuk, especialista en psicoanálisis vincular, los conflictos entre los integrantes de la familia (tanto entre invitados como anfitriones) suelen desatarse al segundo o tercer día de convivencia. 

Muchas veces estos tienen un origen cultural: formas de cocinar (algo tan simple como los ingredientes y los condimentos pueden provocar roces), vestirse o disponer de los horarios de salidas, almuerzos y cenas.

Cosa de mujeres

Como se observa, estos temas se encuentran en el universo femenino y suelen derivar en rivalidades que ponen de manifiesto enfrentamientos de larga data entre las mujeres: por ejemplo, diferencias económicas con la suegra o la cuñada o bien comparaciones con los hijos e, incluso, la ausencia de hijos.

En muchas ocasiones, estos encuentros que suceden cada tres o cuatro años evidencian el lugar que cada familia tiene en la sociedad. La competencia y la envidia derivada de la brecha de logros que suele provocar peleas que dificultan la convivencia.

Para evitar estos conflictos, por ejemplo, entre suegra y nuera o entre esposa y cuñada, alguien masculino, ya sea el padre o el esposo, podría cumplir un rol mediador.

Lo primordial es evitar comparaciones respecto a los modos de vida de cada familia y acentuar las emociones positivas que genera el encuentro.

Antes de la llegada…

Previa a la recepción de los parientes, es importante que los integrantes de la familia receptora dialoguen y fijen pautas y estrategias respecto a espacio y tiempo.

√ ¿Qué habitaciones van a ocupar los invitados? ¿Quién se muda de cuarto?

√ ¿ Quién va a disponer sus horas para atenderlos?

√ ¿Quién oficiará de “guía turístico” si no conocen la ciudad?

Estas funciones y otras que pueden llegar a surgir (como el cuidado de niños y ancianos) deben distribuirse entre varios para que todos puedan continuar su vida habitual.

¡Bienvenidos!

Con la llegada de los parientes también es conveniente pautar reglas de convivencia
y criterios de funcionamiento. Transmita el mensaje que permita alojar al huésped neutralizando las fantasías de ser invasores que despiertan hostilidad en la familia “local”.
Siempre partiendo de la alegría de estar juntos y de compartir un tiempo largamente esperado.

Mejor callar

La familia política siempre es “extranjera”  no se le perdonan errores como a la familia de origen. En esos casos, aconsejamos al otro miembro de la pareja no criticar a su familia política delante de su pareja, pues afectará la autoestima del mismo y ocasionará un conflicto en la pareja anfitriona.

Asesoramiento
Doctor Carlos Pachuk. Especialista en psicoanálisis vincular: grupo- familia- pareja.

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