Alimentos ácidos y alcalinos

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Para llevar una dieta equilibrada

Existen infinidad de teorías sobre cómo mejorar la calidad de vida a través de la alimentación. Algunas van más allá de la selección de alimentos y buscan una explicación relacionada con otros aspectos como el pH y la división de alimentos en ácidos y alcalinos.

Según muchos expertos, el balance del pH es fundamental para contar con un óptimo estado de salud. En esta teoría, un desequilibrio ácido/ base da lugar a un ambiente interno propicio para la aparición de enfermedades. Por ello, a través de los alimentos se busca un pH que permita un normal funcionamiento del organismo, y así disminuir el riesgo de padecer enfermedades.

¿Qué es el pH?

El pH (pondus Hydrogenium) es una medida de la acidez o alcalinidad de una sustancia y se mide en una escala de 0 a 14. Cuanto menor sea el pH, más ácido será el compuesto y cuanto mayor sea el pH, más alcalino (o básico).

El pH neutro de 7 se refiere a una sustancia que no es ni ácida ni alcalina.

En nuestro interior

Nuestro organismo posee una proporción ácido-base resultado del equilibrio entre los iones con carga positiva (formadores de ácido) y los iones con carga negativa (formadores de base).

En todo momento se trata de equilibrar el pH dentro del propio organismo, ya que si hay desajustes comienzan a surgir problemas, que se manifiestan a través de enfermedades. Por otra parte, nunca se habla del pH de un órgano específico (no decimos “el pH del estómago”) sino el pH de los fluidos y tejidos.

La palabra de la ciencia

En 1933 William Howard Hay, un médico norteamericano, sostuvo que toda enfermedad es causada por la acumulación de ácido en el cuerpo. Los alimentos formadores de ácido son los carbohidratos y almidones. Dentro de estos se incluyen los granos, panificados y los alimentos con harina y azúcar.

El doctor Hay afirmó que los alimentos generadores de ácido, luego de los procesos de digestión y absorción, necesitan diferentes condiciones para ser digeridos, por lo cual no deberían de ser combinados en la misma comida.  Por su parte, el doctor Baroody, autor de Alcaliza o Muere: la salud a través del balance entre alcalinos y ácidos, continuó con esta teoría. Ambos sostenían que los nombres de las enfermedades no significan nada y que la causa principal de las mismas era el exceso de ácido en los tejidos.

Ácidos: cómo afectan a nuestras células

Cuando se presenta un exceso de acidez, el organismo activa diferentes sistemas para proteger las células y tejidos sanos. Sin embargo, en algunas ocasiones, existe exceso de acidez, nuestro cuerpo no puede neutralizar y eliminar eficazmente la sobrecarga y estos comprometen la integridad de las células.

Las alteraciones internas del pH crean un medio propicio para que las células sanas se degeneren, produciéndose nuevos desechos ácidos que desequilibran aún más el pH, alterando el funcionamiento normal del organismo, dando lugar a distintos tipos de sintomatologías.

Dieta a base de alimentos alcalinos

• El doctor sueco Ragnar Berg sugería que el 85 por ciento de la alimentación debía estar constituida por alimentos alcalinos, de los cuales una proporción debe ser cruda. Sólo el 15 por ciento restante debía corresponder a los alimentos acidificantes.

Si a través de la alimentación no se suministra los nutrientes alcalinos necesarios, el cuerpo buscará sobrevivir extrayendo minerales internos de esta naturaleza. Los huesos y dientes son la fuente principal de mineral alcalino para compensar el equilibrio perdido.

• La alimentación macrobiótica considera el Yin y el Yang como el equilibrio entre el ácido y base para mantener una buena salud, siendo el Yang, el elemento alcalino y el Yin, el ácido.

Algunos alimentos que favorecen la formación de un medio alcalino son: el miso, sésamo, algas  y  ciruelas umeboshi. Luego, le siguen por su nivel de alcalinidad los cereales como el trigo sarraceno, mijo, centeno, trigo integral, arroz yamaní y maíz.

Otros factores a considerar

Existen otros factores que pueden alterar el pH sanguíneo: disgustos, emociones fuertes, pensamientos negativos… también contaminantes externos como el tabaco o compuestos químicos.

Según esta teoría alimentaria, la forma más eficaz para corregir un organismo con desequilibrio de pH es modificando aspectos de la alimentación y mejorando el estilo de vida.

¿Cuáles son tus niveles?

Los valores de referencia pueden observarse en la orina. Si los niveles fluctúan entre 6,0 a 6,5 por la mañana y entre 6,5 y 7,0 por la noche se considera que el organismo está funcionando de manera correcta. También se puede optar por el pH de la saliva. Si este se mantiene entre 6,5 y 7,5 a lo largo del día, todo se encuentra funcionando bajo parámetros normales.

ASESORAMIENTO: Daiana Pérez, Licenciada en Nutrición.

 

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