Alimentación y placer

alimentacion y placer

Disfrutar de la comida sin excesos

Muchas veces, las culturas asocian el placer con los excesos en cuestiones relacionadas a los sentidos. En lo referente a la alimentación, no es siempre cierto que la salud y el placer vayan de la mano, sobre todo, si este se encuentra vinculado con los excesos.

El placer en la alimentación no tiene por qué estar asociado a las grandes comilonas donde abundan cantidad de comida y preparaciones elaboradas y ricas en grasas.

Por otra parte, una alimentación saludable no necesariamente debe estar relacionada con rigurosas prohibiciones y la ingesta de platos insípidos y aburridos.

Lo considerado “sabroso” puede cambiar si estamos dispuestos a relacionar lo apetitoso con una alimentación saludable. Simplemente es una cuestión de hábitos.

Banquetes y fast food

El placer de las grandes “comilonas” implica incorporar cantidades significativas de grasas, sodio y colesterol entre otros componentes.

El prolongado periodo de saciedad que se produce luego se debe a la dificultad del organismo para digerir todo lo que consumió en tan poco tiempo. No es necesario comer hasta “estar lleno”, sino que es conveniente consumir cantidades pequeñas y con mayor frecuencia.

Otro punto a tener en cuenta es la comida rápida: es apetitosa pero con una cantidad elevada de sodio. Sus sabores atrayentes hacen que el comensal no modere su ingesta y consuma excesivamente en una sola comida. Además, sus aportes de grasa, sobre todo saturadas, dificultan el proceso de digestión.

Variedad que satisface

Comer saludablemente no significa excluir todo lo que uno relaciona con el placer. Lo principal es incluir variedad: cereales, frutas y verduras frescas, lácteos, huevo, aceites vegetales, y un correcto aporte de agua; todo en las cantidades adecuadas para cada individuo.

En los contextos de una alimentación saludable es aconsejable realizar, al menos, cuatro comidas y dos colaciones diarias. Esto permite incorporar todos los nutrientes y facilitar los procesos de digestión y absorción por parte del organismo.

Alejar enfermedades

Elegir los alimentos más saludables para el organismo e incorporarlos de manera cotidiana permitirá mejorar la calidad vida y prevenir patologías como:

√ Colesterol alto

√ Ateroesclerosis,

√ Enfermedades cardiovasculares

√ Hipertensión

Mejor acompañado

Sin duda, para trasladar estas recomendaciones a la vida cotidiana, es necesario organizar las compras, los ingredientes de las preparaciones y sus métodos de cocción. Luego, es importante disfrutar de las comidas, no solo en cuestión de sabores, sino también de compañía.

Por ejemplo, sería conveniente que al llegar por la noche, tengamos los alimentos semi preparados para realizar la cena más fácilmente. Una opción puede ser contar con verduras lavadas, peladas, cortadas y hervidas (reservadas en envases herméticos). Otra manera de organizarse es planear el menú semanal y adelantar las comidas que tendremos poco tiempo para elaborar. Al planificar podrá incluir variedad de alimentos sin recurrir a las mismas preparaciones.

Desde niños

Lo ideal es incorporar estos hábitos desde pequeños. Comer es, mas allá de una necesidad biológica, una momento de encuentro y diálogo con los afectos. Por lo tanto, sería conveniente no realizar otras actividades en simultáneo, como ver televisión. Sentarse adecuadamente, en compañía de la familia o amigos, y dedicarle al menos media hora a las comidas principales, permitirá que se pueda disfrutar del momento y tener registro de lo que se come y de la cantidad.

Todo esto permitirá que cada comida se transforme en un momento de placer y salud. Compartir la compra y la elaboración de los platos con los niños permite que ellos se involucren con los alimentos empezando a generar el placer por las comidas. Finalmente, es importante reeducar, lentamente, los sentidos, prefiriendo sabores suaves y naturales para disfrutar cada uno de los alimentos.

Dieta + deporte = salud

Los excesos pueden provocar trastornos digestivos generando molestias orgánicas. Los alimentos ricos en grasas y el consumo excesivo de alcohol son los causantes más frecuentes. Comer equilibradamente, practicar de forma regular algún deporte, y abandonar hábitos perjudiciales para la salud como el tabaco y el alcohol son las bases fundamentales para una buena calidad de vida.

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