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Agua (de más) en el cuerpo: sus razones principales

Septiembre 3, 2014

La pauta más sencilla de que algo no está funcionando bien en las costumbres más típicas de la vida cotidiana es la retención de líquidos: provoca cansancio físico, pesadez, un descenso notorio de energía y malestar porque la figura no es la de antes.

Prestar atención a estos signos constituye una medida muy inteligente y saludable para ver qué se está haciendo mal en los hábitos del día a día. Estos son los motivos típicos de la retención:

Circunstanciales

  • Inflamación localizada: producida por golpes, malestar en las articulaciones u otros edemas que suelen irse cuando el problema se termina.
  • Reacciones alérgicas: la acumulación de agua es uno sus síntomas y constituye un signo pasajero que suele culminar cuando la alergia se pasa o es tratada con fármacos.
  • Síndrome premenstrual: el responsable de una inflamación visible, sobre todo en el abdomen.

De media y larga duración

  • Circulación lenta: cuando el retorno sanguíneo y linfático no es óptimo, conduce al agua hacia los espacios intersticiales, “rincones” situados entre las células y los vasos sanguíneos.
  • Sedentarismo: las malas posturas y la falta de actividad física lentifican el drenaje de líquidos porque dificultan la circulación de sangre y linfa.
  • Estrés continuado: las situaciones de presión cotidianas hacen menos eficaz el metabolismo, lo que puede redundar en cuadros de mayor retención.
  • Ciertos medicamentos como los corticoides, anticonceptivos “antiguos”, algunos antiinflamatorios y fármacos contra la hipertensión.
  • Algunas enfermedades, especialmente las metabólicas como el Hipotiroidismo.

BONUS: Caminata para evitar retención

La actividad física es la mejor forma de paliar la retención de líquidos, dado que el sedentarismo es uno de los principales factores de la acumulación de agua en el cuerpo y de la mala circulación. El ejercicio físico universal, que cada uno puede hacer a su ritmo y teniendo en cuenta su rendimiento personal, es la caminata, que a la vez es una excelente forma de estimular la diuresis y contrarrestar la acumulación. Por eso, aquí te proponemos una estructura básica y buenos consejos para mejorar tu plan de caminata.

Frecuencia

Caminar un rato todos los días; si esto no es posible, hay que hacerlo 4 veces por semana para empezar a ver cambios y un mayor bienestar. Esto es necesario no sólo por la intensidad del entrenamiento en sí, sino porque las sesiones de caminata van aumentando en duración y dificultad; cuanta mayor sea la frecuencia de tu práctica, más podrás avanzar.

Duración

  • 1° semana: 20 minutos por día.
  • 2° semana: 25 minutos por día.
  • 3° semana: 30 minutos por día.
  • 4° semana: 40 minutos por día.
  • 5° semana: 50 minutos por día.