Buena alimentación, actividad física y buen ánimo son claves para abordar esta etapa
Cuando la menstruación deja de producirse en la vida de una mujer, comienza la fase denominada menopausia. Suele aparecer a partir de los 45 años de edad y, por lo general, se va dando en forma progresiva. El organismo produce hormonas (estrógeno y progesterona) en menores cantidades, lo que ocasiona una serie de trastornos a los que se les debe prestar atención para encontrar soluciones que los atenúen.
Sana nutrición
Es preciso brindar especial cuidado a la alimentación en este ciclo vital, para conservar energía y sentirse saludable. Tener en cuenta los cereales, legumbres, verduras, frutas frescas y secas, utilizar aceite de oliva y beber abundante agua para mantener el cuerpo hidratado. Disminuir las grasas animales, debido a que aumentan el nivel del colesterol, e incrementar el consumo de alimentos que contengan calcio. Es necesario mantener el peso adecuado, de acuerdo a la contextura física de cada mujer
Consejos para prevenir calores repentinos
Es normal que aparezcan, especialmente por la noche. Están relacionados con los desniveles hormonales. Licuados de frutas frescas y jugos naturales son eficaces para paliar estos sofocos súbitos. Para prevenirlos, es conveniente prescindir del café, el alcohol, los picantes y evitar situaciones que generen estrés. Los ejercicios moderados diarios, especialmente el yoga, chi kung y tai chi, también son muy favorables para mantener el cuerpo activo y ágil.
Proteger la masa ósea
A medida que transcurren los años, los huesos se van debilitando. Este proceso comienza alrededor de los 35 años, ya que se produce una pérdida gradual del tejido óseo. En esta etapa, el problema se agudiza, por lo que es oportuno realizarse una prueba de densidad ósea para comprobar el estado de los huesos. Para contrarrestar estos efectos, es útil realizar una rutina física, ingerir alimentos que contengan calcio (lácteos, salmón, sardinas, brócoli, algas, sésamo, hongos shitake, almendras, avellanas). La vitamina D es importante porque ayuda a absorber el calcio y se incorpora consumiendo lácteos, huevos, pescado y permaneciendo al sol durante veinte minutos diarios, para fijarlo.
Aceptar los cambios
Uno de los síntomas por los que se atraviesa en esta etapa de madurez femenina está ligado a los cambios de humor, irritabilidad y depresión. Muchas mujeres sienten que están ubicadas en un momento en el que la vida comienza a declinar, lo que produce incertidumbre y decaimiento anímico. Es fundamental comprender que es una etapa más de la vida, con sus particularidades y también contratiempos, pero puede afrontarse con buena predisposición, ya que siempre hay estímulos que acompañan los procesos de crecimiento. Es recomendable encarar una actividad que brinde placer, para reconocer las propias motivaciones y experimentar que el entusiasmo sigue estando presente, como en las etapas anteriores.

